Señor Director: En el Diario vivir me llaman la atención muchas cosas esenciales. Y también las que aún me sorprenden, por su simpleza, por supuesto.
Por ejemplo, la mayoría de las personas creen que porque algo aparece en los diarios y noticieros de las radios y televisión son verdaderas. No es así. Es sólo una parte de lo que se conoce como verdadero. ¿Y lo falso? Suele creerse como verdadero. Y se tarda algún tiempo en reconocer que las verdades son a medias.
También me llamó la atención que se atribuya tanta preponderancia a los nombramientos de los subsecretarios. De acuerdo a los hechos, la historia y el tiempo -que sí enseña y entrega la experiencia que cada cual adquiere según pasan los años-, estas personalidades profesionales se incorporan a un equipo de trabajo que tiene un orden jerárquico. Lo que vale decir que tienen un jefe. En este caso, el ministro de cada cartera. Los subsecretarios no se mandan solos. Por lo tanto, deberán cumplir sí o sí, las instrucciones del Presidente y su ministro y no de sus partidos políticos. De lo contrario, es decir si no está de acuerdo, deben renunciar y buscar otro trabajo, aunque aquí se puede dar un choque de personalidades. Sucede a diario en empleos estatales y en la empresa privada.
Suele creerse que las personas que tienen más años tienen mayor experiencia. Es una verdad a medias. A veces los conocimientos adquiridos –como los de última generación- vienen de la mano de los jóvenes, pero al aplicarlos como autómatas perjudican un proceso. Entonces, aparece el experimentado que pone calma porque mide las consecuencias, el momento apropiado y el tiempo necesario para aplicarlo lo que redundará en éxito.
Me llama la atención además que muchos políticos, cuando se ven sorprendidos con una buena pregunta –aunque siempre son pocas- responden que en tal o cual país lo hacen así y los dan como ejemplos a seguir como si fuera la panacea y se van por las ramas. Y no, la realidad de cada país es propia, singular, y si hay semejanzas no significa que sean iguales. Lo que sí está claro es que si se copia y se hace mal, es aún peor.
De igual forma, se cree que porque un ser humano fue así y asá en el pasado, siempre tienen que ser igual en el presente. No es así. Especialmente en el campo de las ideologías. Y es precisamente porque el trayecto recorrido enseña y los que quieren aprender, aprenden. Los que no aprenden, por supuesto, cometerán los mismos errores del pasado. El joven será impetuoso y se caerá. El viejo es cauto, hará ver las situaciones y dirá las consecuencias tranquilamente. Y es más, lo hará sin alardes, sin gritar ni ofuscarse. ¿Por qué? Por experiencia, por el camino recorrido y porque sabe que hay que caer para pararse. Simple.
Hay muchas otras situaciones. Se necesitaría mucho espacio. Sin embargo, lo peor de todo es que los errores, la mayoría de las veces, perjudican a millones y millones de personas y cuando se reacciona ya hay varios muertos u otros que quedaron en el camino de la vida que no es larga, sino muy corta. Hay que ser viejo para palparlo. En mi caso, debería poner vieja, porque eso es lo que soy, a mucha honra.
Rosalía Lourdes Andrade Y.






