- El norte del país, y particularmente la I región, podría llegar a ser una potencia mundial en el sector solar, ya que dispone un potencial energético gigantesco.
- En 400 Km2 (área que considera la distancia de Pica a La Huayca) se genera la energía que necesita todo el país.
- Parece fácil, pero hay que trabajar duro para lograrlo. Ser potencia mundial, también, demanda resolver situaciones locales básicas e imprescindibles, aplicar una solidaridad energética de verdad.
- Cuando tengamos resuelto el déficit de energía del interior y caletas de pescadores artesanales, habremos llegado a la adultez en materia energética.
- Habiendo población que no dispone de energía y agua, nosotros en subsidio, debemos satisfacer esas carencias.
En términos generales, podríamos señalar que toda la zona norte del país podría llegar a ser una potencia de nivel mundial en el sector solar.
Particularmente, la región de Tarapacá cumple con todos los requisitos que le permitirían alcanzar este liderazgo.
Hemos dicho que con menos del 1% de la superficie del Tamarugal (400 Km2), se podría generar la energía que requiere todo el país. Esa superficie equivale a un cuadrado de 20 Km por lado (la distancia aproximada entre Pica y La Huayca).
Se puede lograr, pero para aquello hay que trabajar duro y de manera ágil.
Tenemos que lograr alcanzar una verdadera revolución en muchísimos ámbitos.
En lo educativo, en lo productivo, en lo comunitario, tenemos un gran desafío para lograr que estos sectores se desarrollen de una manera sustentable.
Un gran propósito para la región, debería ser que las actividades productivas, sociales y comunitarias, se desarrollen en un contexto de generación intensiva en energías renovables no convencionales.
Cuando veamos a la región con todas sus localidades del interior y las caletas energizadas por el sol y el viento, es que recién podríamos decir que hemos llegado a un nivel de adultez en materia energética.
No es posible que a estas alturas del desarrollo tecnológico alcanzado por el mundo, tengamos compatriotas que no tienen electricidad ni agua. Ellos, además, son aquellos que mantienen las fronteras y las costas vivas.
No es aceptable, no es democrático, no es socialmente justo y no es sostenible en el mediano y largo plazo.
Lo único que hay que hacer es trabajar duro para ese objetivo.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil
hcortez@enersa.cl







