Cuando aún resuena en la ciudad el Homenaje a los Héroes del Combate Naval de Iquique, esta semana para mí ha sido movida, por cierto, no por causa de los movimientos sísmicos, sino por efecto de inauditas noticias. Lo mejor, es que los jóvenes en la Moneda comienzan a tomar con mayor acierto el desempeño en sus cargos políticos. Por mis diversas responsabilidades tuve que dirigirme al centro de mi viejo Iquique. Me encuentro con varias novedades. Mencionaré algunas al paso del reloj. Un reloj que me dice que la campaña política en contra del Apruebo está en marcha hace rato. Veamos.
La primera. El ServiEstado de calle Tarapacá 723, ahora ya no existe. El de calle Vivar, por reciente disposición administrativa, ya no atienden sus 4 Cajas. Solamente, es para realizar ciertos trámites de los clientes. Es decir, todo lo relacionado con atención presencial de público de Cajas, salvo que esté funcionando el Cajero automático, son derivados al Banco Estado principal de calle San Martín. El malestar que esta situación causa a nuestra ciudadanía, parece ser ignorada por todas nuestras autoridades políticas de la Región. En vez de mejorar la atención al público, se aplican medidas que nos hacen retroceder en el tiempo. Más encima, varias de nuestras importantes autoridades están y/o estaban a estas alturas, fuera de la ciudad participando de eventos fuera del país.
Entonces, quien vela por los derechos de la gente y el debido respeto a los clientes de adultos mayores, de la tercera edad y público en general. Nos llevan al pasado vergonzoso del autoritarismo de las imposiciones del “centralismo” poniendo freno a la rauda modernización y progreso del Banco Estado de Chile. La rabia, la impotencia y el inmenso malestar se vuelca sobre el joven Mandatario Gabriel Boric y su gobierno. La gente de a pie, de toda clase de edad y género, muy enojada exclama ¡En vez de estar mejor, estamos peor! ¡Ningún anuncio oficial y menos razones de esta determinación!
Me ha tocado salir en defensa del gobierno y señalar que estas son las políticas erráticas y retrógradas en las empresas donde tiene participación el Estado de Chile. Parece que se impone la gestión de “hacer y tener largas filas en las calles”. No hay ninguna clase de consideración por la dignidad de las personas y el respeto por su valioso tiempo. La mayoría es gente de trabajo, de esfuerzo y humilde. Parece ser que para los efectos de la democracia, son simplemente, números, esclavos modernos de la estructura económica que pretendemos modificar con una nueva Constitución. Somos parte del mercado y primero están los resultados de sus negocios financieros, las personas poco importan. Se eliminaron Cajas auxiliares y punto.
Segunda novedad. Prosiguiendo, me tocó dirigirme a la AFC, compañía de Seguros de Cesantía en calle Ramírez, entre Thompson y Tarapacá. En el trayecto tuve que ver, varios rayados en contra del Apruebo. Pero lo que más me llamó la atención, es que la persona que cumplía funciones de Guardia, en forma amigable me interroga sobre las razones de mi presencia en esta oficina. Reitero, todo muy amablemente. Al terminar el dialogo, recuerdo sus últimas palabras “No se olvide de votar por el rechazo”. Mi reacción inmediata, sin pensarlo dos veces, le dije, ”Tengo mi opinión basada en la historia y por razones fundadas estoy favorable al Apruebo”.
Después, al otro día en la tarde pongo una radio local y me quedo escuchando un espacio de carácter político. Uno de los entrevistados, era nada menos que Hermógenes Pérez de Arce. Para quienes no lo conocen, entre varias funciones a lo largo de su vida; es un antigüo político y abogado de la derecha más extrema y radical de Chile Entre 1984 y 1989 fue miembro de la Comisión Redactora de las Leyes Orgánicas Constitucionales. El tema final de su intervención radial, era sobre los peligros que significaba para los chilenos en caso que ganara el Apruebo.
Amigos y amigas, cada cual tiene el legítimo derecho a pensar como quiera para eso recuperamos la democracia. Don Hermógenes que está por el “Rechazo”, con todo respeto, es un político del pasado, de las páginas negras de la historia del país. Desde mi punto de vista tiene una responsabilidad en los hechos, de las violaciones de los derechos humanos ocurridos en la dictadura de Pinochet. A mi juicio, no es el mejor exponente para defender la normativa de la actual Constitución del capitalismo salvaje que se nos impuso por la fuerza de las armas.
Pero lo más relevante fue que terminando su entrevista del programa radial, en la práctica, haciendo gala de su experiencia del 73, realiza un llamado a las FF.AA., para tomar el camino del Golpe. La retórica la ensambla con la escases de alimentos (como lo que paso en el Gobierno de la Unidad Popular) y de los días difíciles por la elevada inflación… Cuestión que no me sorprende. Hay gente, sean del color político que sean, nunca van a dejar atrás el odio, la traición, no aceptar sus derrotas, de imponer la defensa de sus intereses económicos a cualquier precio.
Tercera novedad. Bueno, sinceramente no es novedad. Todos los santos días nos estamos enterando de cómo en el Sur de Chile, grupos armados ignoran las leyes del estado de derecho. Lo increíble, no les importa la vida de la gente. No solamente, incendian vehículos, atacan comunidades y amedrentan a trabajadores con violencia inusitada, sino que cobran justicia por sus propias manos.
Por lo tanto, el Presidente Gabriel Boric, hace lo correcto al implementar el Estado de Excepción. Póngale el apellido que quieran, pero lo importante acá es tener mano firme y tener la voluntad política de disponer a las FF.AA., en los lugares que se necesiten y las veces que se necesiten. Siempre con el respeto a los DD.HH. Una cosa es la comprensión, la magnanimidad y justicia con la causa de nuestros pueblos ancestrales, pero otra cosa muy distinta, que grupos propicien la vía armada para destruir la gobernabilidad de Chile y socavar la democracia de nuestro pueblo. En esta línea, dejaré para otra oportunidad la violencia de la delincuencia asesina y de las bandas de narcotraficantes, donde matar es su ley. Todo esto suma, hace nuestro vivir más inseguro y propenso a una catástrofe social.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com
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