Cada 7 de agosto en Chile se celebra el Día del Dirigente Social y Comunitario. Esta persona la ubicamos en el barrio, al lado de sus vecinos, siempre movilizando a la comunidad para mejorar sus condiciones y organizando con los pocos recursos materiales con que cuenta, actividades que generen bienestar y buen vivir.
El dirigente social ha ido mutando de acuerdo con los nuevos tiempos. Es una persona conectada con su entorno y domina las nuevas tecnologías, herramientas que le permiten interactuar con otros actores que se incorporan a la gestión como profesionales de diversas carreras con objetivos sociales. La existencia del Programa de Intervención Comunitaria (PIC), ha servido de conexión entre el dirigente social y la academia, lo que ha permitido a este representante compartir con la comunidad universitaria sus experiencias, historias y necesidades.
En esta relación virtuosa, los futuros profesionales conocen esta realidad en terreno. Se empapan de la solidaridad y el apoyo entre vecinos. La academia siempre se nutre del conocimiento del dirigente social y a partir de este diálogo es posible el aprendizaje situado del estudiantado, en procesos de co-construcción de conocimientos con la población y de generación de acciones orientadas a la realidad local.
Gracias a esta relación descubrimos entonces el nuevo rol del dirigente social no solo como motor generador de ideas, sino que como co-docente, que comparte su experiencia organizativa y su visión del mundo, permitiendo a los futuros profesionales sustentar sus aprendizajes en la realidad de los barrios.
A pocos días de conmemorar su día, Universidad de Las Américas reconoce, incorpora y agradece la labor del dirigente social como actor fundamental en la formación de sus futuros profesionales.
Tamara Valencia Coordinadora Programa de Intervención Comunitaria Universidad de Las Américas







