El domingo pasado, el Movimiento Apostólico de Schoenstatt se congregó en el recinto que alberga la capilla dedicada a la Madre y Reina de Schoenstatt, ubicada en el costado norte del Cementerio Parque. El motivo de este encuentro fue la celebración del Jubileo con motivo de los 25 años de la presencia del Santuario Cenáculo Oasis de María en la Diócesis de Iquique.
La festividad comenzó con una emotiva Eucaristía, en la que se celebró con alegría la presencia de la Madre de Dios en dicha capilla, la cual se ha convertido en un lugar de peregrinación significativo para muchos residentes de Iquique.
Este aniversario conmemorativo marca un cuarto de siglo de labor fructífera y presencia impactante en la ciudad. En este contexto, es importante reconocer y recordar a todos aquellos individuos que, a lo largo de estos años, han contribuido a convertir este lugar en un espacio acogedor. Especial mención merece la primera generación de fundadores, compuesta por hombres, mujeres, jóvenes y niños que, sin reservas ni quejas, entregaron su esfuerzo y dedicación a la misión de construir este Santuario para enriquecer la Diócesis.
En este contexto, es relevante reflexionar sobre el significado de un año jubilar. Este periodo es un momento de regocijo, pero también de reevaluación y progreso, en línea con los tiempos y la sociedad contemporánea. Además, es una oportunidad para abrir puertas y construir puentes, así como para expresar gratitud a aquellos que han convertido este lugar en su hogar y su destino preferido para encontrarse con el Dios de la vida. Agradecemos por cada flor que ha florecido en este Oasis y por cada corazón que María ha tocado.
La clave del éxito y la fecundidad de este Oasis radica en nuestra conexión con el corazón de María. Cuanto más nos acercamos a ella, más somos guiados por su influencia hacia el corazón de Cristo, y en Cristo encontramos nuestro hogar en el corazón de Dios Padre. Aquellos que han experimentado la tranquilidad en este Oasis sienten el deseo de compartir esta experiencia y extender la calidez del corazón maternal de María Santísima a un mayor número de personas.







