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Iquique es su gente, por Sonia Pereira Torrico

7 diciembre, 2025
en Columnistas
Iquique es su gente, por Sonia Pereira Torrico
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Uno no entiende este Puerto, sin ver primero a su gente, esa mezcla única de voces, oficios, pasiones y memorias que han tejido la identidad a través de aromas, sabores, colores y sentires. El chumbeque endulza la infancia con una chuzmiza Papaya para recordarnos que el progreso no nos debe cegar de las cosas simples como el lonche después de las cinco o gritar tira pastilla viejo cagao.

Por eso Iquique no está en los mapas, está en la gente que lo narra. En quien vende sopaipillas en la esquina, en quien atiende con paciencia en un módulo de la ZOFRI, en el pescador que vuelve antes del amanecer, en la señora que reza a la Virgencita cuando la vida se rompe, en los niños que aprenden a nadar en Cavancha y en los viejos que siguen llamando “mi puerto” al lugar donde ya casi no queda nadie de su generación en la plaza Prat junto a Los Melódicos.

Los domingos eran sagrados. Se paralizaban las actividades diarias para concentrarse en el partido del gran amor de nuestras vidas. Mis papás estaban separados, pero la esposa de mi papá, la querida Alicia, se fue ganando mi cariño, y yo el de ella. ¡Imposible no quererla! Hasta el día de hoy me recuerda que soy su hija mayor. Virgencita, qué afortunada soy… perdí a mi madre morrina, pero gané otra del barrio, del club Rápido, una mujer con temple nortino y corazón amplio.

Del block A-2, departamento 104, caminaba rumbo a la casa de mi papá. En el trayecto saludaba a los vecinos y amigos. ¡Qué cosa más bonita sentirse en familia por las calles de los techos planos! Las cuadras se hacían cortas entre risas, bromas y el tradicional “¡Avísale!”, que resonaba entre las polvorientas. Y si había algún desorden, ahí estaba Manolito, dirigiendo el tránsito y dejando pasar a los artistas y parroquianos que daban vida al barrio.

Al llegar, abría la mampara con ese placer culposo de escuchar el tintineo de los vidrios. ¡Y qué recibimiento! Una mesa preciosa me esperaba. “Mamá Alicia” ya había preparado un almuerzo tan iquiqueño que solo de recordar se me abre el apetito, arroz blanco, pescado frito, pebre cuchareado y esa enjundia que solo alguien que ama puede regalonear a la familia. En la cocina, el olor a comino, orégano y ajo se mezclaba con las voces de la radio, que transmitía la previa del partido. Ese aroma… ese momento dios mío!!… eso es Iquique.

Papá, con su ritual inamovible, terminaba de almorzar y se iba al living a revisar el Kino, como si la suerte pudiera regalarle un día histórico. Luego llamaba al tío Rigo y nos alistábamos para la gran justa de batallas. Un colectivo nos llevaba al estadio, y ya desde lejos se escuchaba a la gallada. El batir del bronce estremecido, sembraba eco en las calles del puerto, mientras el graznido de las gaviotas se mezclaba con los cánticos de la señora Zunilda y sus paquitas. Por ahí andaba también el Peyuco , revolviéndola entre la galucha.

Una tradición casi obligada para muchos niños, era pasar primero por la cancha Dragoncito. Muchos llevaban a sus hijos a ver un rato los partidos de barrio y a leer el Pioneer gigante que decoraba la fachada del Estadio Cavancha. Era como un aviso luminoso que decía, “Aquí empieza una nueva historia”.

Diminutos ante la inmensidad de esa marea celeste, nos asombrábamos de la multitud, hinchas de corazón, de adopción, de promesa y de herencia. 

Las nubes harapientas cubrían las epopeyas del antiguo Estadio Cavancha, ese templo a orilla del mar donde crecieron sueños, injusticias y milagros. La voz en off anunciaba la alineación, calmando por segundos la pasión que brotaba desde el tablón. Y entonces se levantaba una ola, la más gigante que he visto hasta ahora. No venía de Cavancha ni de Playa Brava… venía de la gente…. de mi amado Iquique.

Y es que, al final, como dicen quienes han crecido aquí, Iquique no se visita, Iquique se recuerda.

Y quien lo recuerda, lo lleva para siempre en el corazón, como tú, como yo.

Sonia Pereira Torrico 

Fotografía: Hernán Pereira Palomo 

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