- Este resultado fue influido por la baja en varias categorías de bienes y servicios, entre ellas alimentos como tomates, pan y algunas prendas de vestir, aunque también se observaron alzas en otros sectores como el transporte aéreo doméstico.
El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó este jueves 8 de enero que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de diciembre de 2025 registró una variación mensual de -0,2%, es decir, una caída en los precios del consumidor al cierre del año pasado. Cifra que se ubicó por debajo de lo que anticipaban los analistas y sorprendió al mercado por su signo negativo.
Este resultado fue influido por la baja en varias categorías de bienes y servicios, entre ellas alimentos como tomates, pan y algunas prendas de vestir, aunque también se observaron alzas en otros sectores como el transporte aéreo doméstico.
Con la caída de diciembre, la inflación acumulada en 2025 se situó en torno a 3,5%, la menor variación registrada en los últimos cinco años, reflejando un marcado descenso en la dinámica de los precios en comparación con períodos recientes.
Economistas destacan que este dato negativo aporta señales de alivio al bolsillo de los consumidores, aunque subrayan que el contexto aún es complejo, con presiones de costos en ciertos rubros y efectos estacionales que pueden influir en las próximas lecturas del IPC.
El Banco Central de Chile se encuentra monitoreando de cerca esta evolución de precios, en medio de un escenario donde la inflación se ha acercado gradualmente a la meta oficial de 3%, objetivo que las autoridades esperan consolidar durante los primeros meses de 2026 tras varios trimestres de moderación inflacionaria.
Para analistas del mercado, la variación negativa de diciembre no solo representa el cierre de un ciclo inflacionario más moderado, sino también un posible alivio en las expectativas de inflación futura, lo que podría influir en las decisiones de política monetaria del Banco Central en los próximos meses.
Sin embargo, la caída puntual del IPC no elimina del todo los desafíos estructurales de la economía chilena, que siguen marcados por factores externos y ajustes en el tipo de cambio que pueden repercutir en el comportamiento de los precios a nivel general.








