Señor Director: En Chile, hablar de impuestos sigue generando miedo. No miedo a pagar, sino miedo a preguntar. Muchos contribuyentes prefieren no consultar, no revisar y no corregir por temor a “llamar la atención” de la autoridad.
Ese silencio tiene consecuencias. Declaraciones mal hechas, errores arrastrados por años, créditos mal utilizados o decisiones tomadas sin información adecuada terminan generando contingencias mucho mayores que las que se intentaban evitar.
La lógica es comprensible, pero equivocada. El sistema tributario castiga más la omisión persistente que el error corregido oportunamente. De hecho, existen múltiples mecanismos legales para rectificar, regularizar y aclarar situaciones sin sanciones graves, siempre que se actúe a tiempo.
El verdadero riesgo no está en preguntar, sino en seguir avanzando a ciegas. La cultura del miedo solo beneficia a la informalidad y a la desinformación. Cumplir bien no es exponerse; es protegerse.
Carla Huerta
Abogada Tributaria
(Foto referencial)







