Durante años, la salud digital en América Latina se centró en implementar registros clínicos electrónicos como principal promesa de modernización. Hoy, esa etapa está en gran medida superada: muchos sistemas han digitalizado información clínica, pero el desafío ya no es registrar datos, sino integrarlos y transformarlos en conocimiento útil para mejorar la atención.
Este cambio ocurre en un contexto exigente, marcado por el envejecimiento poblacional, el aumento de enfermedades crónicas y una mayor presión sobre los sistemas de salud, junto con la expansión de la atención ambulatoria y domiciliaria.
El problema es que muchas plataformas fueron diseñadas para episodios aislados dentro de una institución. Hoy se requiere acompañar al paciente en el tiempo y entre múltiples actores, avanzando hacia ecosistemas centrados en la continuidad del cuidado.
La evolución ha sido progresiva: digitalización, sistemas integrados e interoperabilidad mediante estándares como HL7 o FHIR. Sin embargo, persisten plataformas desconectadas que limitan el intercambio de información.
En este escenario emerge la inteligencia artificial, cuyo valor depende de datos de calidad, aún heterogéneos en la región, y plantea desafíos en privacidad y seguridad. El verdadero punto de inflexión no es solo adoptar IA, sino hacerlo de forma integrada, interoperable y centrada en el paciente.
Por Alfredo Almerares, Clinical Executive Manager de InterSystems Chile







