Un gran tema, muy discutido política, económica y socialmente, al mismo tiempo muy controversial. Se habla de la tremenda escasez hídrica, pero no hablamos lo suficiente de su gestión.
A los problemas de escasez se le deben sumar varias componentes, entre ellas la disponibilidad del recurso obviamente, pero también cómo se administra ese recurso, como en todos los ámbitos de los negocios, las iniciativas, los proyectos, e inclusive, en la vida diaria de cualquier ser humano y familia.
Desde hace años vemos cómo autoridades, parlamentarios y académicos discuten la problemática del agua en nuestro país, realizándose estudios y análisis que conducen a la misma conclusión: debemos resolver la escasez de agua y el abuso en su uso.
Todo apunta a la necesidad de construir embalses, concientizar en el uso y en el re-uso del recurso, en gestionarlo mejor y muchos etcéteras.
No obstante, creo que llegó el momento de poner el acento en la gestión del recurso y en el uso de fuentes alternativas.
Me refiero a implementar sistemas eficientes del uso de los caudales de agua disponible y profundizar desde ya la utilización del mar como una fuente inagotable de recurso para producir agua dulce.
Debemos dejar atrás los temores y emplear las tecnologías de desalinización disponibles en el mercado mundial y nacional. En nuestro país se han instalado plantas desalinizadoras grandes, medianas y de menor caudal que han demostrado que funcionan perfectamente.
La desalinización es un proceso que permite utilizar el agua del mar, de ríos, de pozos, de lagos y otros, para convertirla en agua potable, haciendo uso de un proceso denominado osmosis inversa (proceso que consiste en pasar agua de mar a alta presión por membranas de poliamida) y de un tratamiento posterior para obtener agua que se puede utilizar en la industria, en la minería, en la agricultura y para el consumo humano.
Disponemos miles de kilómetros de costa, en consecuencia, el agua de mar es infinita por lo que el agua potable también podría ser infinita.
Alguien pensará, hay agua de mar, pero no tenemos energía para realizar el proceso de osmosis inversa.
Respuesta incorrecta, porque también disponemos de energía infinita a lo largo y ancho del país, me refiero a la energía solar y eólica, cuyo recurso en Chile es envidiable a nivel mundial.
Chile dispone de una larga zona costera y un sur del país con alta densidad de energía eólica para la utilización de aerogeneradores y una gran zona norte interior con alto potencial solar para producir electricidad mediante el empleo de paneles solares fotovoltaicos.
Como puede evidenciarse, los ingenieros y la tecnología han puesto en nuestras manos una gran solución.
Hace mucho tiempo existen en el mercado mundial plantas desaladoras autónomas en energía, que operan con energía solar y eólica (que no requieren alimentarse desde la red), que permiten producir agua potable a bajo costo, en circunstancias que hoy cuesta más de $ 1.200 el m3 y ni hablar de los camiones aljibes.
Es el momento de que no nos ahoguemos en un vaso de agua, porque tenemos la solución en la punta de nuestras narices.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U de Chile
hcortez@enersa.cl






