Señor Director: Siguen las tronaduras en el camino costero Ruta A-1, por el lado que corresponde a Tocopilla. No solo son tronaduras también hay que circular por una vía deteriorada y, por supuesto, hay despejes del material que cae de los cerros rocosos.
Todos estos trabajos parecieran no terminar nunca. Las faenas están antes y después del túnel «Pedro Galleguillos Tapia». Es una obra colosal el camino costero al que conozco desde marzo de 1993., cuando se comenzó a construir el túnel de 800 metros y fuimos al lugar con el recordado y querido diputado iquiqueño Ramón Pérez Opazo.
Con las tronaduras, para evitar accidentes hay paradas debidamente señalizadas para el lado sur y el norte. Entonces, los problemas son dos para los conductores: 1.- El tedio de esperar, lo que es una verdadera lata y 2.- Cuando abren los tramos para seguir circulando, según corresponda. En ese momento, los «vacunas», «desubicados», prepotentes, etc. comienzan a correr como si los persiguiera el diablo, lanzando las piedras que quedan después de las tronaduras contra los vehículos que quedan atrás. Muchos han quebrado parabrisas y… ¡como si lloviera! Lo peor de todo es que no hay nada que hacer. Solo pasar rabias porque estos conductores mal educados jamás van a reconocer su error.
La parte buena es que, sin lugar a dudas, esta parte de la vía, será tan espectacular como quedó la vía hasta la avanzada aduanera El Loa, las que habrá que cuidar. Pensemos en eso.
Finalmente, quiero felicitar a los trabajadores -hombres y mujeres- que están reparando la nueva vía costera en los sectores mencionados. Será una gran obra. Los que están dándole duro al trabajo se merecen todo el reconocimiento de la ciudadanía. O, por lo menos, de los que no somos «vacunas», prepotentes, mal educados ni desubicados.
Berilio Pastén Ll.







