Tarapacá recibió esta semana una buena noticia.
El último boletín del INE mostró que la tasa de desocupación regional bajó de 9,0% a 8,0% respecto del trimestre móvil anterior. Pero, más allá del porcentaje, lo realmente importante ocurre cuando observamos los números.
Durante el último trimestre móvil, la región creó 1.811 nuevos empleos, mientras que el número de personas desempleadas disminuyó en 2.260, pasando de 19.668 a 17.408.
Es una señal positiva que merece ser destacada.
Sin embargo, el mismo boletín también muestra que los ocupados informales aumentaron en 2.679 personas, pasando de 54.191 a 56.870. Es decir, Tarapacá está creando empleo, aunque una parte importante de ese crecimiento sigue siendo de carácter informal.
Eso nos lleva a la verdadera pregunta.
¿Qué necesita Tarapacá para crear más empleos, pero también mejores empleos?
Durante la semana, el Banco Central, el Ministerio de Economía, empresarios y gremios coincidieron, desde distintos ámbitos, en un mismo diagnóstico: sin estabilidad, inversión y crecimiento será muy difícil sostener la creación de empleo y, más aún, de empleo formal y de calidad.
No es casualidad que esa discusión esté hoy en el centro del debate. Una reciente encuesta nacional de Activa Research mostró que el 41,9% de los chilenos cree que el desempleo aumentará durante los próximos seis meses, mientras solo un 19,6% estima que disminuirá. En un escenario marcado por el pesimismo, las cifras conocidas esta semana en Tarapacá representan una señal positiva que vale la pena valorar.
A simple vista parecen noticias distintas, en realidad, todas hablan de lo mismo.
El Estado tiene la responsabilidad de generar estabilidad, reglas claras, infraestructura habilitante, seguridad jurídica e incentivos que favorezcan la inversión. Pero quienes crean la mayor parte del empleo son los privados, las empresas y los emprendedores, cuando esas condiciones les permiten invertir, ampliar sus operaciones y contratar más personas. Son roles distintos, pero profundamente complementarios.
Las cifras conocidas durante la semana muestran que Tarapacá comienza a avanzar en esa dirección. Incluso en un período en que el propio Gobierno anticipó que el invierno podía afectar el mercado laboral, la región logró reducir el desempleo y aumentar el número de personas ocupadas.
Hay otro dato que también merece ser celebrado en nuestra región: la mayor mejora se produjo entre las mujeres. Su tasa de desocupación cayó de 8,2% a 6,7%, una noticia especialmente importante para miles de familias de nuestra región.
Por supuesto, todavía queda camino por recorrer. La informalidad continúa siendo un desafío y será necesario seguir observando los próximos boletines para confirmar que esta tendencia se consolida. La honestidad intelectual también exige reconocerlo.
Pero cuando las cifras mejoran, también corresponde decirlo.
Las buenas noticias no deben ocultarse. Deben servir para fortalecer la confianza y motivar a todos quienes forman parte del desarrollo regional a seguir haciendo bien su trabajo.
Si queremos consolidar esta recuperación, Tarapacá necesita acelerar la inversión pública y privada, especialmente en infraestructura habilitante que permita desarrollar nuevos proyectos productivos; fortalecer el ecosistema logístico asociado al puerto, ZOFRI y el Corredor Bioceánico; facilitar el crecimiento de las pymes; impulsar la capacitación vinculada a los sectores productivos y reducir las barreras que hoy retrasan nuevas inversiones. Cada uno de estos factores termina transformándose, tarde o temprano, en más empleo formal y de calidad.
El empleo de calidad no nace por decreto. Es el resultado de un ecosistema que funciona. Y cuando ese ecosistema comienza a dar resultados, esos resultados son de todos.
Pero tampoco podemos conformarnos. Detrás de las cifras aún hay 17 mil 408 tarapaqueños que siguen buscando una oportunidad laboral. Ellos deben seguir siendo el centro de nuestras decisiones. Porque el verdadero éxito no será haber reducido el desempleo un punto porcentual, sino el día en que cada persona que quiera trabajar encuentre un empleo formal, digno y con posibilidades de desarrollo.
*René Ávila Álvarez es Ingeniero Comercial, MBA y fundador de CEDET Tarapacá.







