Señor Director: Resulta de la máxima relevancia llamar la atención sobre la desconexión aérea interregional que aqueja al Norte Grande, afectando de manera directa las rutas Arica-Iquique-Antofagasta y viceversa.
En décadas pasadas, con menores recursos tecnológicos y económicos que los actuales, la zona contaba con vuelos diarios entre sus principales ciudades. Hoy, los habitantes del Norte observan con preocupación un retroceso en esta materia. Viajar desde Iquique a Antofagasta para atender una consulta médica o realizar gestiones comerciales exige, en la mayoría de los casos, realizar una escala obligatoria en Santiago. Esta situación genera un costo económico y personal que pocos presupuestos familiares o pymes pueden sostener.
La urgencia de contar con conectividad aérea se vuelve aún más evidente ante emergencias climáticas. Las recientes lluvias evidenciaron la vulnerabilidad de las vías terrestres: la Ruta 5 presentó graves dificultades de tránsito y la Ruta Costera A-1 sufrió importantes interrupciones, dejando a las comunidades en una conexión crítica. Y todos sabemos lo que significó la Ruta A-16 y 504.
Se requiere con premura una visión estratégica de mediano y largo plazo por parte del Gobierno Central y los representantes parlamentarios. Fortalecer e integrar la infraestructura local —como las rutas de la macrozona y la conectividad vial entre Iquique y Alto Hospicio— es un paso previo fundamental antes de consolidar proyectos de mayor envergadura como el corredor bioceánico.
El desarrollo de la región y la calidad de vida de sus habitantes demandan que la conectividad del Norte Grande se posiciona como una prioridad prioritaria en la agenda pública.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







