La alianza entre ONU Mujeres y Teck conmemora una década del Programa Originarias y siete años del Centro Originarias en Tarapacá, consolidando una experiencia de colaboración que ha contribuido al desarrollo de capacidades, liderazgo y autonomía de mujeres indígenas.
Diez años de trabajo sostenido y colaboración marcan la trayectoria del Programa Originarias, iniciativa impulsada por ONU Mujeres y Teck que busca generar oportunidades para el desarrollo económico y social de mujeres indígenas, reconociendo sus conocimientos, capacidades, identidad y aporte a sus comunidades y territorios.
Durante esta década, Originarias se ha consolidado como una experiencia de colaboración de largo plazo, donde el trabajo conjunto ha permitido fortalecer capacidades, liderazgos y redes, contribuyendo a ampliar las oportunidades de participación y desarrollo de las mujeres indígenas.
En Tarapacá, este trabajo cuenta con el Centro Originarias, que cumple siete años como un espacio de encuentro, formación e intercambio de conocimientos. Su presencia en el territorio ha permitido fortalecer el vínculo con las comunidades y generar un lugar donde las mujeres pueden compartir experiencias, desarrollar nuevas capacidades y poner en valor sus saberes.









Una década de resultados
Bajo el lema “10 años sembrando futuro”, la conmemoración permitió relevar los principales resultados de esta trayectoria. Más de 5.200 mujeres indígenas han participado en espacios de formación en derechos, liderazgo, negocios y patrimonio, alcanzando más de 25.000 horas de capacitación y asistencia técnica especializada.
Para Cristian Saavedra, gerente de Gestión Comunitaria de Teck Quebrada Blanca, Originarias representa una alianza que permite conectar las capacidades de las mujeres con nuevas herramientas y oportunidades.
“Es una alianza entre ONU Mujeres y Teck que ha permitido ser un puente entre las mujeres indígenas, sus iniciativas de emprendimiento y la oportunidad de entregarles herramientas para potenciar y desarrollar esos emprendimientos”, señaló.
El ejecutivo destacó que el impacto del programa trasciende el ámbito productivo. “Estas mujeres han podido fortalecerse no solamente desde la lógica del emprendimiento, sino también desde una mirada hacia adentro, de fortalecerse ellas mismas, en esta cosmovisión y en este aprendizaje”, afirmó.
Para Rebeca Sanhueza, gerenta del Programa Originarias, uno de los principales aprendizajes de estos diez años ha sido construir una metodología junto a las propias mujeres.
“Lo que aplicamos en Originarias es una construcción con ellas y por eso hablamos de interculturalidad, porque hacemos realidad la horizontalidad e incorporamos todos sus saberes, sus experiencias, sus emociones y sus sueños”, explicó.
La experiencia acumulada abre una nueva etapa para profundizar las alianzas con instituciones públicas, academia, sector privado y organismos internacionales, además de proyectar los aprendizajes desarrollados en Chile hacia otros territorios.
“Estos 10 años nos han permitido desarrollar un modelo que creemos que es replicable en cualquier territorio”, sostuvo Sanhueza.
Tras una década de trabajo y siete años de presencia a través del Centro Originarias en Tarapacá, el programa inicia un nuevo ciclo con el desafío de seguir fortaleciendo capacidades, liderazgos y oportunidades para que más mujeres indígenas sean protagonistas del desarrollo de sus comunidades y territorios.







