Dada la fuerza y la velocidad con que el Covid-19 afectó a los distintos países del mundo, las empresas y los consumidores empezaron a migrar lo más rápido posible hacia los canales digitales, para así mantener aunque sea al mínimo su nivel de ventas.
El e-commerce surgió como una gran oportunidad, ya que si bien nadie sabe cuánto tiempo durará esta pandemia, evitó que se rompieran las cadenas de pago y contribuyó a que la economía, por más difícil que se encuentre, siguiera funcionando.
Todo esto se vio demostrado en marzo, mes donde sólo por la cuarentena de las siete comunas y el cierre de los centros comerciales, se alcanzó un aumento explosivo de 351% en la categoría “Grocery” (alimentación provista por supermercados y tiendas de conveniencia) y un 327% en la categoría “Tecno” en comparación con el mismo mes en 2019. Esta última responde principalmente a las necesidades que se encontraron en las casas, para mantener el nivel de trabajo y la educación de sus integrantes.
Ahora bien, para que este modelo de negocio ayude no solo a aplanar la curva de la pandemia sino que también la pendiente de la desaceleración económica, es fundamental que las empresas estén informando en todo momento a los consumidores de forma empática, responsable y transmitiendo todas las medidas que se están tomando. Con este punto de partida, podrán sostener su actividad en el canal online y los clientes reemplazarán salidas, disminuyendo el número de infectados y de afectados por el escenario económico.
Por Mario Miranda, CEO y Fundador de Ecomsur







