Las experiencias y oportunidades que entregamos a los niños y niñas durante sus primeros años de vida, son fundamentales en el desarrollo integral, ya que influyen directamente en la arquitectura cerebral y las conexiones nerviosas sobre las cuales se construirán circuitos más complejos, que darán sustento a las habilidades motrices, lenguaje, memoria y otras tantas funciones cognitivas.
En este sentido, el movimiento y actividad física tienen un rol fundamental en la salud y bienestar, ya que es a través del movimiento que los niños y niñas interactúan con el entorno físico y social que los rodea, es decir con el mundo.
La emergencia sanitaria del COVID 19 ha reducido significativamente las oportunidades para el movimiento que tienen los niños y niñas, tanto por la imposibilidad de asistir a los centros educativos, como también por la cuarentena que pese a ir avanzando en el paso a paso a limitado el jugar en parques, playas y plazas. Todo esto plantea a las familias un gran desafío, ya que el hogar se transforma en el lugar exclusivo donde los niños y niñas puedan tener estímulos, acceso y oportunidades para moverse. Entonces, ¿Cómo podemos asegurar un desarrollo pleno e integral en este contexto?
En primer lugar, tenemos que pensar en el juego como el elemento central, ya que es una vía y mecanismo ideal para fomentar el movimiento y la actividad física, en cuanto constituye una acción voluntaria y disfrutada en pleno por sus participantes. Jugar nunca ha sido más importante que en estos tiempos; un niño o niña que juega se mueve, se desplaza y activa un sinfín de funciones corporales, promoviendo su salud y desarrollo integral.
Por otro lado, debemos asegurar un descanso y sueño de calidad en los niños y niñas, ya que el sueño es una parte esencial en el funcionamiento saludable del cerebro y permite una adecuada consolidación de los aprendizajes motores y la memoria. Para los menores de 5 años, se recomienda que, de las 24 horas del día, descansen al menos entre 10 a 14 horas de estas.
En relación a los hábitos sedentarios, no se recomienda que los niños y niñas menores de 2 años pasen tiempo frente a pantallas como celulares, televisores u otro tipo de aparatos, y en edades mayores, que su uso no supere 1 hora al día. Sabemos que para muchas familias esto es difícil de llevar a cabo, sobre todo pensando que esta pandemia ha provocado una irrupción de los aparatos digitales y las pantallas, transformándolos en objetos casi indispensables para la vida diaria. En este sentido, es importante poner atención al contenido que ofrecemos a los niños y niñas. Privilegiar y fomentar material audiovisual que promueva el movimiento, como canciones infantiles, bailes lúdicos o música que invita a moverse, facilita el interés por la actividad física, provocando que el cuerpo utilice más energía y cambie su estado de reposo.
Recuerda que esta pandemia pronto va a pasar a la historia y volveremos a encontrarnos en los centros educativos para abrazarnos, aprender y reír; mientras tanto, asegura y garantiza que los niños y niñas se alimenten saludablemente, jueguen más y descansen soñando con un futuro próspero.
Ignacio Portillo Real
Kinesiólogo
Profesional de apoyo para la diversidad
*Las opiniones y conceptos expresados por los columnistas son de su exclusiva responsabilidad y no necesariamente representan la línea editorial de este medio de comunicación.






