Angustia, es un estado afectivo que se caracteriza por aparecer como reacción ante una fuerte impresión. El estado de angustia es común, pero nos afecta.
Angustia es el estado en que se encuentra prácticamente todo Chile en estos días, frente a la muerte del niño Tomás, quién a sus cortos 3 años de vida es asesinado. Una tremenda pena.
Chile entero está consternado y yo también. Quiénes somos padres lo entendemos.
Cuesta comprender y aceptar, tan aterrador acto, más aún si el autor termina comprobándose que fue el tío abuelo del menor.
No se entiende bien qué pasa por la cabeza de un ser humano para ser capaz de cometer tan horrendo crimen.
En general, me he quejado porque frente a cada suceso de estas características, se genera una ley, dándole el nombre del afectado. La ley Zamudio entre una de tantas.
De seguro ya se está pensando en generar una ley Tomás, no me cabe dudas y al mismo tiempo me parece y estoy totalmente de acuerdo con aquello.
Lo que no me parece es que después de cada horrendo crimen, después de cada fatal accidente o después de cada acto brutal se legisle y no se cambie la manera de actuar del Chile en el que me gustaría vivir.
Ha llegado el momento de dejar de ser reactivos y ser propositivos y visionarios.
Autoridades, legisladores, burócratas, por favor seamos creativos, propositivos, empáticos, y más que nada, previsores, actuemos antes de que ocurran las cosas y lamentemos. Tenemos que proponernos dejar de ser el Chile fallido.
Ojalá la hipotética ley Tomás sea la última que tengamos que escribir como reacción a lo sucedido, sino que todas las nuevas leyes sean porque estamos preocupados de la población, de sus necesidades y de sus angustias.
En esta oportunidad comparto y empatizo con cualquier idea de legislar, tendiente a mejorar las condiciones de enjuiciamiento a quiénes cometen crímenes de similares características como las del crimen de Tomás.
Y que al mismo tiempo tienda a resolver cuestiones básicas para vivir en una sociedad equilibrada, cuestiones simples y sencillas, de seguridad, con buena salud y educación y más que nada en que cada persona tenga derechos apropiados y cada interviniente asuma sus responsabilidades.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U. de Chile
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