Entre aplausos y con una guardia de honor a cargo de los efectivos de la Unidad se despidió al suboficial mayor, Sergio Padilla Acuña, quien se acogió a retiro después de cumplir 30 años de trabajo efectivo en Gendarmería de Chile, desarrollando diversas labores en unidades y servicios especiales en varias ciudades.
El director regional, coronel Luis González Báez, lo recibió en su despacho para resaltar la brillante trayectoria del suboficial Padilla, quien finalizó su carrera como agregado a la Seremia de Justicia. La autoridad penitenciaria felicitó al funcionario por haber llegado a la cúspide de su labor.
“Reciba mis felicitaciones al completar una brillante carrera, la que partió con el ingreso a la Escuela Penitenciaria, para luego efectuar una serie de trabajos, en la cual se dejó una huella y eso es lo que se valora. Por tanto reciba el aprecio y cariño de todos los componentes dependientes de esta dirección regional”, expresó la autoridad.
Mientras que el suboficial mayor agradeció el afecto demostrado, resaltando su gratitud por la institución. “Todo lo que soy se lo debo a Gendarmería. Gracias a ella tengo lo que tengo. Me permitió ser ordenado en las finanzas y crecer como persona y en familia. Al saber que ya tenía que culminar mi carrera, me preparé con anticipación. Sabemos que cuando uno se jubila, el primer sueldo demora seis a ocho meses en regularizarse, por lo tanto hay que estar preparado para esa etapa”, dijo.
En el encuentro que se caracterizó por lo jovial y ameno, permitió que el coronel González, entregara un presente consistente en una blusa que corresponde al grado como tal, puntualizando que ese fue una promesa realizada con antelación por el sargento segundo Nelson Bastidas, encargado de inventario regional, la que fue recibida con emoción por el suboficial mayor.
Posteriormente se ofreció la degustación de una torta, donde compartió con sus amigos y compañeros de arma.
Al momento de la despedida, el director regional, coronel Luis González, lo acompañó a la puerta de entrada del edificio, donde los componentes de la Unidad Canina, a la cual perteneció el suboficial Padilla, le rindieron los honores de rigor. En sentidas palabras, expresó su gratitud. “La verdad que no esperaba este acto, muchas gracias, se agradece y lo llevo aquí”, señalando su pecho a la altura del corazón, símbolo que cierra una brillante carrera de un funcionario que entregó su esfuerzo y profesionalismo al servicio de Gendarmería, emprendiendo rumbo a un nuevo futuro que lo espera en el horizonte iquiqueño.







