El último informe económico entregado por el Banco Central no dejó a nadie indiferente. Para que decir, en la Moneda se hicieron un verdadero festín comunicacional. Todo el mundo feliz. El IMACEC (Índice Mensual de Actividad Económica), daba cuenta de un crecimiento del 20, 1% , en relación del mismo mes de junio, del año pasado. El júbilo fue mayor para nuestro Mandatario, quien no perdió tiempo para enviar un discurso a los chilenos sobre mejores tiempos que se avecinan debido a su acertada política de Hacienda del país.
Entonces, tenemos que Chile, es la única nación en Latinoamérica, tal vez, de los cinco Continentes del mundo, que se coloca como el país de las maravillas, el gran jaguar emergente de la crisis económica y sanitaria del siglo XXI. ¡Bendito sea¡!
Vamos, parece que no se aprendieron las lecciones que dejó el estallido social del 2019. Se vuelve a la misma vieja y anacrónica propaganda del capitalismo salvaje, instaurada por la dictadora de Pinochet. Por favor seamos serios. Siento vergüenza porque continúan en la misma línea sobre la cual se construyó el actual modelo económico neoliberal el año 1983 al 1985, por los famosos civiles políticos de la derecha, los connotados Chicagos Boy’s.
El nacimiento del IMACEC y su metodología es absolutamente, en términos de fórmulas técnicas, funcional, protector y vientre del sistema económico/político vigente. ¡Qué dolor me causa en el corazón!
Saber o descubrir que en Chile, después de más de 35 años, los orígenes de los infiernos en nuestra patria vivan como la pandemia de los virus alternativos del Covid-19. ¿La Convención Constitucional será la vacuna efectiva que terminará por generar nuevos conocimientos del manejo macroeconómico del país?
Los estudiosos, científicos, políticos, las universidades y las organizaciones especializadas, deberían aportar a los campos de la investigación y desarrollo, de corto y largo plazo, sectores públicos y privados, asumir los desafíos de proyectar nuevas formas de beneficiar la producción, el crecimiento con distribución de ingresos, incentivar el valor agregado a la exportación de materias naturales, proyectos para que la inversión sea exitosa, productiva y no sea como capital golondrina, etc. ¨Por lo tanto, para que los mecanismos de medición funcionen, no como un cáncer del sistema, sino a favor de los beneficios de la gente y de la mayoría de nuestros compatriotas. La clase política, hasta ahora se limita a administrar este sistema, lo aceptan como mandamiento de Dios, o simplemente no dan el ancho en sus inteligencias para perfeccionarlo. Es decir, colocarlo a la altura de los grandes avances de la ciencia tecnológica. Me parece que aún estamos en los tiempos de las cavernas.
Para aterrizar, mi opinión acerca del IMACEC. Tenemos el más alto precio de la libra de cobre a lo largo de toda nuestra historia. ¡Increíble! La gran virtud de Chile es su exportación de esta materia prima. Al mismo tiempo, existe gran circulante de dinero como capital de emprendimientos. Personas y familias que se convierten en minis y pequeños empresarios. Son miles que trabajan sus ahorros, uno y que otro bono del Gobierno –que se agradece- es para enfrentar las alzas de alimentos, del petróleo, de la educación, en salud, los servicios de agua, luz y agua. Controlan los precios del combustible a su libre albedrío. Pagamos dos impuestos y el Mepco, es la varita mágica con que mantienen el engaño controlando el “mercado”.
La ´planificación de la economía está colonialmente centralizada en los grandes poderes económicos. El libre mercado lo utilizan para aumentar sus riquezas. Manejan la información financiera, comercial y productiva a favor de sus mezquinos intereses. ¿Cómo es posible que se coludan los grandes consorcios comerciales y no tengan penas de cárcel para quienes son culpables ante la justicia?
Entre los mayores desafíos de país, está el construir una nueva economía. No veo avanzar en ese sentido a Mario Marcel del Banco Central, tampoco al actual Ministro de Hacienda, Rodrigo Cerda. El problema radica en que los gobernantes se acostumbraron al modelo político económico. La burocracia estatal los tienen demasiados ocupados que “las hojas de los árboles no les dejan ver el bosque”. Estamos saliendo de la recesión ¿Sí o No?.
Otra reflexión me pasa por la cabeza. Existen muchas ineficiencias asociadas al comportamiento del actual gobierno del Presidente Piñera. De igual manera ocurre con las grandes empresas denominadas modernas del país. Qué poco les importa la inflación, el desempleo y la polución ambiental. Entonces, cuando hablamos del IMACEC, no hablamos ni de números simples o complejos, menos aún de porcentajes simétricos o geométricos. Hace un año, la caída del IMACEC fue de 14,2%. Basta de manipular nuestra realidad de país. Los más de dos y medio es millones de desempleados no es ciencia ficción. Estoy cansado de los encantos virtuales, para no decir mentiras, que adulan un falso crecimiento de Chile. Chile está en crisis. Despertemos de una vez por todas, hay que enfrentar nuestros reales desafíos y atenernos a nuestras consecuencias.
Los test empíricos de nuestra actividad económica mensual y respectivos análisis estadísticos, van más allá de los dados a conocer por las autoridades de turno. Los únicos que pueden tener la facultad, a partir del día a día, en terreno de sostener que las políticas económicas son mejores y/o peores, es el pueblo y la gente.
Para terminar la columna, recordando siempre que no soy dueño de la verdad, por esto mismo respeto su opinión de ser contraria a mis planteamientos y usted tenga toda la razón del mundo.. Al paso, sabe usted, el significado de la palabra “desiderátum”. Bueno, al leer mi diccionario, expresa: 1. “deseo o aspiración que aún no se ha cumplido” 2. “Cosa que es la más digna de ser apreciada en su línea”. Proviniendo etimológicamente de la familia “sideral”. Nada más le gustaría al Presidente Piñera que esta sea o fuese su gran legado para pasar a la historia: Un crecimiento del orden del 5% al 6% del PIB nacional.
nmonijalba@gmail.com






