Señor Director: Hace algunos días de la semana recién pasada ocurrió un incendio en nuestra querida comuna de Iquique que significó cuantiosos daños. Pudo ser una tragedia.
Los voluntarios y directivos del Cuerpo de Bomberos -que están como tienen que ser- al frente dirigiendo el combate al fuego, evitaron una tragedia de proporciones y trabajaron más de 48 horas o más en el lugar, una fábrica.
Ese incendio dejó al descubierto que en Iquique muchas cosas que no funcionan. ¿Una fábrica de ese tipo en medio de un barrio residencial, cerca de una clínica, de un colegio y de una gasolinera? ¿Y el Plan Regulador? Es cierto, los bomberos -una vez más- evitaron una tragedia.
Aquí en Iquique hace muchos años que las cosas funcionan al reverendo lote, expresión popular muy antigua, sin embargo, refleja una gran verdad.
Aquí en la comuna de Iquique tenemos chifas, pollerías, panaderías, etc. en medio de barrios residenciales, expeliendo humo contaminante a diestra y siniestra y peligro de incendio. Hay colegios al lado o cerca de botillerías, moteles al lado de establecimientos educacionales. Un desorden total.
Iquique hoy tienen serios problemas de aseo y ornato, de seguridad vial, de aparcamientos, desorden y más desorden, las cunetas sin pintar, las delimitaciones viales sin pintar, semáforos en mal estado, espacios llenos de tierra y desperdicios, luminarias apagadas, pintarrajeos en numerosas calles, un centro horrible, una plaza central colmada de basura y gente en situación de calle, vehículos abandonados en calles y pasajes. Para qué decir de los «rucos» y de la Plaza Brasil. Y no se molesten, porque es verdad. Está a la vista.
¿Qué hubiera ocurrido si no contáramos con la calidad y buena disposición de los voluntarios del Cuerpo de Bomberos de Iquique? Se quema la manzana entera. Evitaron que ocurriera una tragedia.
Los que tienen que ver con el tema tienen un enorme trabajo por delante. ¡Háganlo!
F. T. W.







