Señor Director: Hay conceptos que de pronto se ponen de moda. Los más viejos los conocen y los jóvenes recién comienzan a escucharlos.
Ocurre en estos días con los llamados paraísos fiscales.
Primero, convengamos que todos sabemos el significado bíblico de Paraíso, donde todos los cristianos queremos llegar. Siempre y cuando estemos libre de pecado.
Recordemos que todos íbamos derechito a él, pero Adán y Eva nos bloquearon ese camino y aquí estamos. Anhelando un pedazo de Paraíso. También conocido como Edén o Cielo.
Dios es tan bueno, no lo escribo en tono de sorna o ironía, que nos da la alternativa del Purgatorio. Es decir, quedamos en estado de purificación (de las almas de los muertos) en el que purgamos los pecados antes de alcanzar la Gloria. Claro está que todo esto es si usted es un fiel católico y cree en Jesucristo, la Virgen María y Dios. Las otras religiones tienen lo suyo, pero no las conozco en profundidad, por lo tanto, no me referiré a ellas.
Volviendo a los mentados paraísos fiscales. Mentado es una antigua palabra que se me viene a la mente de inmediato dada mi edad, que es menos que la de los Beatles que aún respiran como Paul y Ringo, pero tercera edad al fin.
Ahora sí: ¿Qué son los paraísos fiscales?
Un paraíso fiscal es un territorio que ofrece a individuos y empresas extranjeras poca o ninguna carga tributaria en un entorno estable política y económicamente.
Eso lo suelen combinar con que proporcionan poca o ninguna información financiera a las autoridades fiscales extranjeras.
El término «paraíso fiscal» siempre «suena mal, pero las inversiones son legales», siempre y cuando se declaren.
Los individuos y las empresas que no tienen su residencia en un paraíso fiscal pueden tomar ventaja de los regímenes de estos países para evitar el pago de impuestos en sus países de origen.
Y en ese momento es cuando se convertiría en una operación ilegal, porque los países de residencia van a exigir que sean declaradas las cuentas o empresas offshore que registraron movimientos o ganancias en el extranjero, según explican los expertos. Yo no soy caperusa, pero he leído que así es.
¿Y? ¿Cuáles son los paraísos fiscales que se conocen?
A mediados de 2015, la Comisión Europea publicó una lista de paraísos fiscales: Andorra, Liechtenstein, Guernsey, Mónaco, Islas Mauricio, Liberia, Seychelles, Brunéi, Hong Kong, Maldivas, Islas Cook, Nauru, Niue, Islas Marshall, Vanuatu, Anguilla, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belize, Bermuda, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán, Granada, Montserrat, Panamá, San Vicente y las Granadinas, San Cristóbal y Nieves, las Islas Turcas y Caicos, y las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
Sin embargo, los países que pueden ser considerados «paraísos fiscales» para la Comunidad Europea, pueden no serlo para todo el mundo, ya que como explican los expertos, esto depende del intercambio de información tributaria bilateral.
Y ¿por qué abrir una cuenta offshore?
La ventaja es de estos lugares (paraísos fiscales) es que no brindan información a terceros y esto es legal. Y muchos de ellos tampoco exigen la declaración de dónde provenía ese dinero. A diferencia del resto de los países que «cada uno pone ciertas condiciones para que los extranjeros inviertan», indican los especialistas en el tema.
Otra de las razones para abrir una cuenta offshore puede estar relacionada a los problemas económicos de los países. Claro, puede haber algún país con inestabilidad que lleve a una persona a crear sociedad offshore o abrir cuentas en el extranjero para proteger su dinero y esto no es ilegítimo, siempre y cuando se declare. Pero en concreto, si una persona desea abrir una cuenta offshore o formar una sociedad en cualquier parte del mundo, desde el punto de vista legal, si todo está informado, no debería haber ningún problema.
Ahora, la pregunta del millón: ¿Usted si fuera millonario, tendría su dinero en una cuenta en un “país política y económicamente inestable o en «paraíso fiscal»? No mienta, porque mentir es un pecado y así no se llega al verdadero Paraíso que, Dios Mediante, espera por usted, a pesar de todo.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







