Al dejar atrás la Fiesta de Navidad, me permito hacer unas reflexiones. Les confieso, esta es la segunda oportunidad que me atrevo en tratar esta columna. La primera, creí haberla guardado, pero al buscar el archivo ésta nunca apareció.
De nuevo, hasta últimas horas del día 25 seguían pasando los carros alegóricos. Las pastillas y las golosinas, la gente corría y niños/as, se agachaban rápidamente a recogerlos. En Iquique, la festividad del nacimiento del Niño Jesús, tiene identidad propia. Desde la Cordillera, el desierto inmenso, la Cordillera de la Costa y el Gran Pacífico, desde la pampa del salitre al mar, los vientos de Navidad nos brindan una fiesta muy especial, propia de la identidad de nuestro norte chileno.
Los cientos y miles de turistas que nos visitan pudieron observar como una de las principales calles de nuestra histórica ciudad, se teñía de colores y adornos, las casonas de vieja madera de calle Baquedano, al lado del Teatro Municipal, a un costado de la Plaza Prat, un árbol gigante de Pascua con una estrella dorada, apuntando hacia el cielo limpio, nos impregnaba de la efeméride navideña.
Creo que fue muy atinado cerrar ciertas calles del centro para el transporte público y privado. Había tanta oferta como demanda. Nadie se puede quejar. Las grandes tiendas del comercio y del retail, estaban rematando stock de inventario. Precios a la altura y atractivas facilidades de pago para los consumidores. Era un mar de gente. Nadie se puede quejar, según pude observar. A nadie le faltó clientes y a los comerciantes establecidos no les faltó público. Carabineros hizo un riguroso control de acceso y colocó patrullas para mayor seguridad de los visitantes a nuestro centro histórico.
Antes de ir a los pensamientos, debo agradecer a nuestras Autoridades Municipales, por disponer recursos, más allá de mezquindades políticas, en la distribución de regalos para los menores que viven en la pobreza y en barrios vulnerables. Haciendo posible la alegría de esto menores que viven duramente en nuestras poblaciones. Aquí, es donde se me rompe el corazón…
Todo fue impresionante. Aquí me detengo. Nuestra ciudad por su dinamismo comercial tiene fuerza propia. Lo mejor de este intercambio comercial, con la Zona Franca, Zofri, el gran avance demográfico y progreso como ciudad, en verdad se debe entre otros factores al Comercio. A pesar del distanciamiento de nuestras ciudades hermanas y de las relaciones con nuestros países vecinos, el flujo comercial se levanta como un motor y eje principal del norte chileno. Su clima y su gente, en este caso Tarapacá, nos convoca a mantener el horizonte en estas esferas de nuestra economía.
A propósito, de pasadita. Una pretensión política y de voluntades. Creo que es las grandes compañías industriales mineras, mantienen una deuda con nuestro Norte Grande y, por supuesto, con nuestra ciudad. Por favor que no se mal entienda. No es que no aporten. Lo hacen y es una verdad indesmentible. Peo, según lo pienso, también debieran asumir compromisos y desafíos de estructura mayor. Por decir, trabajar en una alianza estratégica, pública y privada, en desarrollar un plan maestro de unificar en un corredor ferroviario con un tren rápido, de Arica, Iquique y Antofagasta (actualmente no hay conexión aérea entre Arica-Iquique-Antofagasta y viceversa).
Pensando en un futuro más cercano que lejos. Las generaciones del mañana serían las favorecidas, pues se trata de lograr alcanzar el Desarrollo. Es decir, mejor calidad de vida, dicha y felicidad para nuestros descendientes. Eso es trabajar por un verdadero aporte ciudadano, en grande y no mediático. Un sueño humano que puede ser posible, si existe el ideal de ese compromiso con nuestro norte y ciudad de Iquique.
Miren ustedes como son las cosas de la vida. Pronto termina su mandato presidencial Gabriel Boric. Un presidente que se atrevió en su juventud, a no usar corbata rompiendo el esquema tradicional de quienes ocuparon este cargo. Hoy llegará a la Moneda, un hombre que restablecerá esa tradición en el máximo cargo de nuestra democracia burguesa, de cuello y corbata. Esto me trae a colación, una frase de Thomas Piketty, diciendo: “No todos los economistas llevan corbata y piensan como banqueros…”, refiriéndose a Esther Duflo (Francia) y Abhijit Barenjee, Premios Nobel de Economía, sobre investigaciones para combatir la pobreza global, el año 2019.
El presidente Gabriel Boric todavía tiene hilo en la carretilla y desea hasta el último día, llegar con algunos proyectos aprobados por el Congreso. Entre los cuales están: 1) Proyecto de ley Sobre Sala Cuna Universal. 2) Levantamiento del Secreto Bancario y 3) Aplicación del Uso de la Fuerza Pública, en casos determinados. Veremos lo que pasa.
Mientras tanto, la actual oposición que a contar del 11 de marzo, será oficialismo, hay quienes desean terminar su accionar opositor con una Acusación Constitucional en contra del actual Ministro de Hacienda, por mantener en la glosa del presupuesto, la norma de los despidos en el sector público, deben ser debidamente fundadas; tal como lo tipifica el Código del Trabajo. Está muy lejos de ser una “ley de amarre” para proteger a los apitutados y operadores políticos. En fin, lo cierto, es que los cargos de confianza de la Autoridad de Gobierno, se mantienen bajo el mismo sistema que ha imperado en los cambios de Gobierno en la Moneda.
Esperamos que el año 2026 sea mucho mejor para todos los chilenos/as. Por tal razón, se dejen a un lado las odiosidades y construyamos un Chile mucho mejor. Gracias.
Nelson C. Mondaca Ijalba
nmonijalba@gmail.com
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