Y continúa el cierre de las centrales a carbón, lo cual se celebra y aplaude
Lo hemos señalado en variadas columnas anteriores. Las centrales termoeléctricas contaminantes, mas temprano que tarde, pasarán a ser parte de los museos tecnológicos.
Y desde allí pasarán a ser equipamiento y tecnologías que nos permitieron desarrollar en parte nuestra economía y sociedad, pero al mismo tiempo, también debemos decir que nos permitieron dañar el planeta de una manera irreparable, al menos así lo indican todos los estudios de expertos en clima y medio ambiente.
Recientemente durante el desarrollo de la COP25, que se realiza en España y cuya presidencia está en manos de nuestro país, el Ministerio de Energía anunció la anticipación del cierre de 4 centrales a carbón de las empresas Engie y AES Gener, ubicadas en Mejillones y en Quintero-Puchuncaví, respectivamente
Esta acción se enmarca en el cierre de 8 centrales a carbón, que el gobierno anunció en Junio de 2019, para que sean eliminadas del mercado en un plazo programado de 5 años.
Las centrales del plan de cierre son 1 en Iquique, 4 en Tocopilla, 2 en Puchuncaví y 1 en Coronel.
Este cronograma se enmarca en el contexto de que Chile pretende retirar todas las centrales a carbón de aquí al año 2040.
Todas estas centrales ya tienen alrededor de 20 años de funcionamiento, y su existencia no tiene justificación alguna debido a que existen tecnologías alternativas a la quema de petróleo, como son la energía solar, la energía eólica, biomasa, geotermia, energía maremotriz y la combinación de ellas.
Junto con lo indicado, también existen sistemas de acumulación eficientes para cuando el recurso energético renovable no convencional no esté presente en el momento demandado.
Y Chile si que puede dar cátedra en materia de recurso energético renovable no convencional.
Lo hemos señalado, Chile dispone ERNC potencial para 20 Chiles, es decir una capacidad enorme para generar energía, e incluso exportarla.
En consecuencia, transitar hacia la descarbonización es una cuestión de voluntad del gobierno y de las empresas generadoras, ya que el recurso renovable está presente desde los inicios de la humanidad.
Solamente falta apretar el acelerador.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U. Chile
E N E R S A
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