El cierre del año invita a detenerse y mirar en perspectiva lo vivido durante los últimos meses. Más allá de las celebraciones, este momento suele abrir un espacio de reflexión personal, donde aparecen preguntas sobre decisiones tomadas y cambios que marcaron el período que termina.
Pero hacer un balance no solo implica evaluar resultados, sino también reconocer aprendizajes, ajustar expectativas y darle sentido a lo vivido. Esa revisión permite cerrar etapas con mayor claridad y enfrentar el nuevo comienzo con metas más realistas, conectadas con la experiencia acumulada y no solo con deseos de último minuto.
CLAVES PARA HACER UN BUEN BALANCE DE AÑO
Romina León, psicóloga clínica y académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes (Uandes), entrega cuatro recomendaciones para hacer un buen balance personal del año. Estas son:
- Revisar mes por mes cuáles fueron los principales eventos o qué es posible recordar de las cosas que pasaron en cada mes del año: “Habitualmente, el fin de año nos encuentra en un estado donde la gran mayoría de las personas se sienten un poco más cansadas y muchas veces puede parecer fácil dejarse llevar por aquello, y perder de vista que el año ha sido muy largo y que han ocurrido muchas cosas. Entonces, hacer una revisión de mes a mes puede ser una buena manera de tratar de no omitir y visualizar todas las cosas más relevantes que ocurrieron”.
- Recordar cuáles fueron los propósitos con los que iniciamos el año: “Resulta útil tratar de comparar cómo estoy terminando el año respecto de lo que yo esperaba para este año. Muchas veces, nuestras expectativas se pueden cumplir o verse frustradas por aspectos personales, o también porque simplemente la vida nos lleva por otros caminos y se imponen otros sucesos que pueden cambiar nuestros planes. Es importante tratar de ser imparcial, hacer una evaluación lo más objetiva posible, en el sentido de darle el justo valor a la propia conducta y a lo que, en el fondo, no se puede atribuir al propio comportamiento”.
- Intentar rescatar al menos tres, cuatro o cinco cosas positivas del año: “No hay que perder de vista que siempre, incluso en las situaciones más adversas, algo hay en cada vida que se puede agradecer, que puede resultar nutritivo o positivo, o un regalo, en el fondo, para cada persona. Intentar no dar por sentado lo que se tiene, como la salud, el trabajo, la familia, etcétera. Valorarlo, agradecerlo, mirarlo y recordarlo a lo largo de todo lo que ha sido este año”.
- Pensar de la manera lo más realista posible en propósitos o metas para el año que empieza: “Metas realistas porque en la medida de que son alcanzables, le otorgan a cada persona una sensación de motivación y propósito que puede resultar enriquecedora al momento de tomar decisiones, hacer esfuerzo y de contactarse con la voluntad”.








