Ya parece lejano el 30 de noviembre de 2022, fecha en que se liberó al público ChatGPT de Open AI, comenzando una etapa de masificación mundial de la inteligencia artificial y con ello la aparición de la palabra “prompt”, un misterio en esa época pero que hoy es tan cotidiana como internet. En este sentido, el lenguaje construye realidades, por lo cual es clave dominar los nuevos conceptos que se impondrán este 2026, los cuales saltan desde el ámbito informático y ya son parte de nuestras conversaciones cotidianas.
Uno de los más popularizados el 2025 y que se proyecta sea la gran estrella el 2026 es el “vibe coding”, acuñado por Andrej Karpathy y que hace alusión a la programación con apoyo de IA mediante lenguaje natural, es decir, el usuario trasmite la “vibra” de su idea a la herramienta y esta materializa la aplicación, lo que ha permitido que cada persona que usa inteligencia artificial se convierta en un potencial programador, derribando las barreras tecnológicas.
En educación, este concepto ha dado origen al “Vibe Teaching”, referido a que la IA se puede ir educando de parte del usuario general y no necesariamente entrenar desde el punto de vista tecnológico; de esta forma, una persona le puede indicar el tono, estilo, formato y otros elementos propios de si, para que la IA los adapte y resuelva desafíos teniéndolos de referencia, pudiendo ser por ejemplo “otro empleado” de una empresa. También este concepto hace alusión a facilitarle la vida al docente, dado que esta tecnología ayuda a planificar, diseñar experiencias didácticas y evaluar, solamente comunicándose mediante palabras y no necesariamente programando.
Otro concepto clave es la masificación de “agente de IA”, pasando de los chatbot, que son básicamente un modo de IA basado en la comunicación, a esta nueva realidad donde los agentes pueden interactuar con el mundo real, es decir, se pasa de buscar información como un viaje, a que un agente haga las reservas y gestione traslados. Estos son cada vez más potentes y poco a poco las empresas van liberando opciones para su uso masivo. De la mano con esto, el concepto de LLMS (modelo de lenguaje grande) es el más extendido, pero este año se proyecta la masificación de los LAMs (modelos de acción) en sintonía con el agente, es decir, se avanza hacia una IA que apoye de forma más autónoma las tareas que se le asignen y que sea capaz de interactuar con el medio físico a través de la red. También los SLMs (modelos de lenguaje pequeños), se han ido posicionando debido a que son modelos privados, configurables y baratos, e incluso, se pueden instalar en cualquier computador.
Asimismo, el concepto “slop” seguirá ganando terreno, para describir la noción de basura, sin supervisión humana, que está poblando internet y es generada automáticamente por la IA, conduciendo a información de baja calidad, inexacta o errónea.
Este conjunto de léxico demuestra cómo hemos transitado en explorar la IA a integrarla como una extensión de nuestro trabajo o estudio, llevando a que el techo tenga que ver con nuestra creatividad y capacidad de comunicación y no con la programación, lo que abre nuevas posibilidades, pero también desafíos. El llamado es a no quedarse atrás en el manejo de esta nueva tecnología, donde este año no esperará a nadie, pero tiene los brazos abiertos a todos quienes quieran sacar provecho de la misma.
Cristián Villegas, Director Instituto de Educación y Lenguaje Universidad de Las Américas







