Señor Director: En el marco de la reciente rendición de la PAES, miles de jóvenes se enfrentan hoy a la compleja decisión de elegir una carrera. En este escenario, es fundamental desmitificar el futuro de ciertas profesiones que, como el diseño gráfico, se están adaptando a la irrupción de la inteligencia artificial.
La IA está asumiendo la ejecución técnica que antes demandaba horas —como el retoque de imágenes o la adaptación de formatos—, permitiendo que el diseñador gráfico evolucione hacia un rol de dirección creativa y estratégica. Hoy, el valor de estos profesionales no reside en el dominio de un software, sino en su capacidad para actuar como intérpretes de las necesidades de la sociedad. Su aporte fundamental radica en la empatía para comprender problemáticas complejas, en el desarrollo de un criterio ético y en la construcción de sistemas y narrativas que conecten con las personas usuarias.
La tecnología otorga «superpoderes» para prototipar e investigar a velocidades nunca vistas, pero carece de la sensibilidad para asegurar que un mensaje visual sea culturalmente pertinente o emocionalmente significativo. En este nuevo escenario, el Diseñador Gráfico se convierte en un experto en idear y desarrollar experiencias. Es vital que los futuros estudiantes comprendan que el diseño del mañana es, ante todo, un proceso estratégico que combina creatividad, pensamiento crítico y responsabilidad social.
Karen Schwartzman
Subdirectora del área gráfica de la Escuela de Diseño de Duoc UC








