Pensar más en el hoy que en el mañana, es una cuestión de la naturaleza humana. A todos nos pasa, sin perjuicio de no darnos cuenta de que al mismo tiempo nos perjudica.
El futuro evoluciona aceleradamente y cada vez con mayor intensidad, hacia la internet de las cosas, big data, impresión 3D, robótica, redes neuronales, nanotecnología, biotecnología, entre otras tecnologías y desarrollos de primer nivel.
Hoy estamos viviendo la III revolución industrial, después de haber vivido y habernos formado en el contexto de la II revolución industrial, en la que la explotación de los recursos fósiles fue la estrella del desarrollo, impactándonos hasta hoy con el cambio climático que estamos viviendo. La mayoría de los ingenieros, técnicos y muchos otros profesionales de otras especialidades, fuimos formados en ese contexto.
Al mismo tiempo, los sectores productivos del futuro, acompañado de este desarrollo tecnológico, requerirán mano de obra y técnicos calificados en este nuevo tipo de desarrollos.
De acuerdo al Informe del Foro Económico Mundial, tenemos en nuestras manos cifras impactantes, entre las cuales podemos mencionar en forma resumida: a) no se tienen conocimientos adecuados en ciencias, matemáticas y tecnologías, b) el mercado del trabajo cambia tan dinámicamente, que se estima que el 60% de los actuales empleos desaparecerán dentro de 15 años, c) el 65% de los niños que hoy entran a la educación primaria, va a tener trabajos que hoy no existen, y muchos otros antecedentes que nos dejan planteadas las preguntas: ¿Qué debemos hacer entonces?. ¿Nos veremos enfrentados a un alto nivel de desempleo tecnológico provocado por este gran desarrollo, muy distinto al que conocemos hasta este momento? ¿Debemos atemorizarnos por el futuro, en el sentido de que no estaremos presentes y nos quedaremos fuera de ese dinámico desarrollo?
Estas respuestas pasan necesariamente por la educación. La educación es el sector que tiene en sus manos la solución.
En este sentido, es fundamental e imperativo que los sistemas educativos evolucionen hacia una premisa fundamental que es que lo que estudiemos hoy día, estará obsoleto en 10 años.
Sólo como ejemplo, en las especialidades de Mecánica Automotriz de los liceos técnicos profesionales, se continúa enseñanza la mecánica tradicional (motores a combustión interna) y no la electro movilidad.
Por lo tanto, es urgente que la educación asegure capacidades exigentes en comprensión lectora, numérica, digital y de lenguaje, el pensamiento crítico, el pensamiento analítico, necesarios para internalizar nuevos saberes y resolver problemas que no conocemos hoy día ni conoceremos mañana.
Otra área (igualmente integrada con la educación) es la capacitación, la cual debe ser continua y flexible, y acorde con la acelerada evolución de las tecnologías, todo lo cual permita adecuarse a este proceso.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil