Este lunes el Comité Olímpico Internacional (COI) oficializó la fecha definitiva de los postergados Juegos Olímpicos, que ahora se realizarán entre el 23 de julio y el 8 de agosto de 2021, aunque se seguirán llamando “Tokio 2020” por temas prácticos, publicitarios y económicos en una medida que puede parecer extraña, pero es muy lógica.
Y fue, justamente, el tema económico el que dilató esta decisión que deportistas y dirigentes de todo el mundo clamaban a gritos, dada la contingencia de la pandemia mundial que estamos viviendo con el Covid-19, que no sabemos cuándo terminará y hace que la palabra “normalidad”, pase a ser parte del castellano antiguo.
Todos se centraron en los costos económicos que la postergación de la mayor cita mundial del deporte tendría. Para tener el contexto, Japón informó que le costaría US$12.600 millones organizar los JJ.OO., pese a que luego se estimó que esa cifra llegaría casi al doble. La postergación de un año le cuesta a la organización algo más de 2 mil millones de dólares, pero todo ya está resuelto y negociado, ya que el 75% de los ingresos del COI es producto de los derechos de televisión, garantizados hasta los JJ.OO. de Los Ángeles 2028
La economía se acomoda y el gobierno de Japón ya anunció medidas, se renegocia con los patrocinadores y a los hinchas se les asegura su entrada o la devolución de esta. Pero ¿qué pasa con los deportistas?
Poco se ha hablado de lo complejo que será para gran parte de los 11.000 atletas de los 206 países que debían competir en estos Juegos, reprogramar sus calendarios y entrenamientos, quienes son los únicos protagonistas de esta cita.
Un deportista en un deporte individual o un equipo en uno colectivo se prepara de acuerdo con el ciclo olímpico, es decir el tiempo de cuatro años que va entre el fin de un juego olímpico y el inicio de otro, lo que originalmente se conoce como las “Olimpiadas”. Es ahí donde se establecen los planes de entrenamiento, programaciones para los distintos torneos clasificatorios y estrategias para que en el momento de llegar a competir en los JJ.OO. esté en el peak de rendimiento.
Esto será el gran costo y la tremenda duda de postergar los juegos por un año. Cuál será la capacidad que tendrán los deportistas de rediseñar su programación y llegar en su mejor momento en julio de 2021 si lo tenían, desde hace cuatro años, pensado para cuatro meses más. Muchos torneos de los deportes principales tenían sus mundiales en 2021 y eso ya entró en duda. Deportivamente, esto es una alteración sin precedentes.
Era inevitable postergar los JJ.OO. de Tokio 2020, pero el costo para los deportistas que tenían sus programaciones, estrategias, entrenamientos, entrenadores contratados, viajes establecidos será muy alto, sobre todo en países como Chile que no tiene una estructura acorde a estas circunstancias.
Los resultados de los JJ.OO. del próximo año, serán muy distintos a lo que hubiesen sido si se realizaban este año. A la mayoría les perjudicarán, pero quizás a otros que estaban lesionados les beneficiarán.
Cuando el Barón Pierre de Coubertin restituyó los Juegos Olímpicos en 1896 y comenzó la Era Moderna de este evento, nunca imaginó el alcancé que tendría y se transformaría en una industria. Quizás tampoco le tomó el peso, cuando pronunció la frase “lo importante no es ganar, sino que competir”.
Hoy muchos, no saben cómo competirán en un año más.
Ignacio Pérez Tuesta
Director Escuela de Periodismo Universidad de Las Américas






