Próximo a cumplir un mes de su fallecimiento, todavía está la deuda del reconocimiento y homenaje que lamentablemente después de muerto debía recibir el correligionario Juan Mira, histórico radical que entregó su talento, sus ideas, sus acertadas opiniones y la ecuanimidad para el engrandecimiento del querido Partido Radical.
Juan Mira Zúñiga, de profesión sociólogo, quien desde los 14 años se entregó a la causa del radicalismo en Chile, siendo una de las figuras que engrandeció al PR, porque era uno de los que siempre estuvo en las ideas, para que otros aplicaran la acción. Fue un caballero, amigo de los amigos, nunca se le escuchó una mala palabra, incluso para los contendientes políticos. Juan supo llevar adelante lo que significa ser un político, idea heredada de su padre, quien se transformó en su espejo y por lo que significa ser radical, un hombre amante de la democracia, laico que siempre luchó por la libertad de todos. Todo eso lo aplicó como docente, en la Universidad de San Felipe, reflejando en sus alumnos la enseñanza de buenas personas y mejores profesionales. Lo mismo aplicó al ser designado como agregado cultural y prensa en la Embajada de Perú. Se destacó como ajedrecista y activista político contra la dictadura militar. Su trayectoria fue muy amplia y de calidad.
En estos tiempos de pandemia, tuvo un resfrío, fue a un centro médico y como a toda persona adulta, lo encasillan con Covid 19. Pero Juan no ingresó a ese centro médico por la pandemia, sino que apuraron su muerte, porque un adulto estaba ocupando una cama para una persona más joven. Discriminación que aun nadie da una respuesta coherente.
Juan nos dejó una gran enseñanza. Ser radical hasta el final. Sabía que estaba en el ocaso de su participación activa en el partido, por lo tanto no ocultó su alegría de saber que un constitucionalista lo llamó para que fuera su asesor, al saber de sus ricas cualidades personales, profesionales y gran ideólogo en busca del mejor bienestar para todos los ciudadanos.
Pero Juan Mira, ya no está y es una gran pérdida, primero para su familia, segundo para el radicalismo y para Chile. Fue un radical que nunca tuvo la ambición de apoderarse de un puesto político. Pero si lo ocupó, fue por sus méritos y calidad, por ser leal, honesto, caballero y portador del verdadero espíritu radical.
Lamento que los dirigentes nacionales, no hayan reconocido la calidad de Juan, por lo menos debieron entregar unas líneas para que a nivel nacional, se reconociera la calidad y el aporte que realizó al partido. Sus compañeros de camino radical y de la lucha por beneficiar al prójimo, están triste, pero agradeciendo al Altísimo haberlo conocido e intercambiar ideas y opiniones en la línea del radicalismo.
Los que lo conocimos supimos madurar sus intervenciones y opiniones, que no solo buscaban una salida del momento, sino que aspiraban a situaciones de largo plazo. Estimado Juan, perdona a quienes teniendo la posibilidad de haber entregado unas palabras de tu partida para el mundo radical, no lo han hecho. Pero solo tu recuerdo es más gigante que cualquiera opinión que ahora puedan entregar. Lamento que no se haya recogido tu experiencia y tu calidad de ideas para el bien del radicalismo criollo.
Por ello Juan Mira, te recordaremos, como el buen amigo, mejor radical y el hombre de la claridad, de ideas y pensamiento. No tengo dudas que ahora ya estarás buscando a otros radicales que están en el infinito, para constituir la asamblea radical estelar.
Gracias por haber dejado tu opinión y tus ideas, Descansa en paz.
Carlos Aubert Burgos, periodista.







