Desde hace tiempo me he referido a la energía y el agua como dos componentes claves para el desarrollo local de las comunidades.
El término servicios de energía y de agua, describen los elementos que, tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda, permiten mejorar las condiciones de vida.
La falta de acceso a servicios energéticos y de agua tienen un gran impacto en el desarrollo de los países. Se sabe que cuanto menor sea el consumo de energía, menor será el desarrollo de su sociedad.
Si empleamos el índice de desarrollo humano, que incluye elementos que están asociados a la utilización de los servicios energéticos y lo asociamos al consumo de electricidad, podemos observar claramente una correlación positiva.
Es decir, a mayor consumo de energía mayor es el desarrollo de esa sociedad.
De esta manera, es claro que la reducción de la pobreza energética y un aumento en el acceso a los servicios de energía y de agua, tendrán un efecto directo en la promoción del desarrollo humano.
Sin embargo, el desafío consiste en generar las condiciones para incrementar el acceso a los servicios energéticos y de agua, de manera que sean asequibles, sostenibles y replicables.
Para ello, se requieren acciones en al menos 2 ámbitos principalmente.
Institucionalmente, las políticas públicas deben centrarse en la promoción de la inversión, el crecimiento y el empleo.
Se necesitan esfuerzos para fortalecer el marco jurídico general, institucional y regulatorio, incluyendo la protección de los derechos a la tierra y la propiedad.
En segundo lugar, el tema económico. Se requieren inversiones para proveer de electricidad y de agua a las zonas rurales, considerando crear mini-redes en los asentamientos de tamaño medio, que incluyan instalaciones descentralizadas que proporcionen energía térmica, mecánica y eléctrica en las comunidades marginadas.
Todo esto complementado con formación, educación y creación de programas de financiamiento.
Considerando la pandemia que nos aqueja en estos tiempos, hoy más que nunca se requiere atender estas necesidades, en que el control del virus requiere variadas actividades sanitarias, de limpieza y de higiene.
Me parece una buena oportunidad para atender a este segmento de la población que por años no ha tenido oportunidad de disponer servicios básicos a los cuales, la gran mayoría de la población, tiene acceso ilimitado.
Como lo he señalado en variadas oportunidades, la necesidad existe y la tecnología está disponible, solo falta la voluntad y la dedicación para atender a esta demanda.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U. Chile
E N E R S A






