Por Hernán Cortez Baldassano.
Es muy común actualmente que los ciudadanos nos quejemos de las problemáticas de las distribuidoras de electricidad, ya sea por los cortes, por sus precios y por su calidad.
Sin embargo, llegó el día de darnos cuenta de que la solución está en nuestras propias manos. La electricidad ya puede estar en nuestras manos.
Sin perjuicio de que las empresas distribuidoras deben proveer la energía y esa es su responsabilidad, ha llegado la hora de que la ciudadanía se empodere, generando su propia electricidad y, de paso, colaborando en solucionar la problemática de la alta contaminación de nuestro planeta.
Los problemas de seguridad en la entrega de suministro eléctrico seguirán existiendo debido a los desastres naturales y a la antigüedad de las líneas.
Hoy, los países y las empresas, avanzan de la mano con las tecnologías renovables imperantes en el diseño e implementación de esquemas descentralizados, es decir, la generación se ubica prácticamente en el mismo lugar del consumo.
De esta forma, desaparece gran parte de los tendidos entre una localidad y otra y, en consecuencia, se reduce prácticamente a cero la posibilidad de que se caiga el suministro en las viviendas y las empresas.
Esto modificará el negocio, la ingeniería, la forma de producir, las tecnologías, el proceso de participación de la ciudadanía frente a estas inversiones, la forma de mantener el equipamiento, en fin, se modificará absolutamente todo.
El cambio antes señalado, no sólo es responsabilidad de las empresas generadoras y distribuidoras, sino que también es responsabilidad de los ciudadanos y de las comunidades.
En efecto, en este proceso de transición, los ciudadanos podemos avanzar desde ya, haciendo un aporte real al objetivo particular de tener autonomía y prescindencia de la red.
La electricidad puede salir de los presupuestos personales de las familias y ser generada por nosotros mismos.
Todo esto se puede conseguir mediante la instalación de sistemas energéticos renovables fotovoltaicos, eólicos, de biomasa u otros, que permitan gradualmente descolgarse de la red. En este sentido, los ciudadanos debemos reconocer que hemos estado un tanto inactivos frente a esta situación.
Las comunidades también pueden acelerar este proceso, organizándose para la construcción de sistemas energéticos renovables, que autoabastezcan su demanda energética, total o parcialmente, mediante el montaje de mini parques o huertas solares, al igual como debiera ocurrir con los poblados o caletas que hoy no disponen de electricidad.
En definitiva, la tecnología de energías renovables desarrollada por científicos e ingenieros, junto con las bajas de precios, nos permiten ser autónomos energéticamente.
Ha sido muy positivo que la tecnología avance más rápido que la burocracia, lo cual ha permitido que técnicamente tengamos acceso libre a la energía. Por eso digo, la electricidad ya puede estar en manos de la ciudadanía.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil






