En la columna de la semana pasada dijimos que ya existían figuras seguras en la papeleta de noviembre, dentro de las cuales mencionamos a Sebastián Sichel, Gabriel Boric y también a Yasna Provoste. Y el pronóstico se dio.
En efecto, en el día de ayer Yasna Provoste fue elegida por la ciudadanía para representar en las próximas elecciones a Unidad Constituyente, integrada principalmente por el Partido Socialista, el PPD y la propia Democracia Cristiana.
Obtuvo un muy contundente 62% frente al 26% de Paula Narváez y al exiguo 11% de Carlos Maldonado, este último representando al Partido Radical de Chile.
Qué vendrá en consecuencia, qué se proyecta para el resultado de las elecciones presidenciales que se nos vienen. Es una tremenda pregunta, por ahora de difícil respuesta, particularmente porque recién se está configurando el escenario eleccionario. Faltaba también conocer el resultado de ayer.
Yasna Provoste entra desde ayer en tierra derecha con su campaña, mediante la cual de seguro tratará de captar el centro verdadero de la ciudadanía, a la mujer por ser la única mujer en la papeleta y a las regiones debido a que es una persona oriunda de regiones, específicamente de Freirina.
La otra pregunta del millón es también qué pasara con el electorado socialista, el cual es altamente probable que migre hacia Boric.
Como lo he señalado en columnas anteriores, en las elecciones del 2017 (para el período 2018-2022) votaron en primera vuelta 6,7 millones de personas y en la segunda 7 millones.
La pregunta que cabe entonces es ¿cómo votarán los 3 millones de personas que faltan entre la primaria de julio pasado y la cifra histórica reciente de cantidad de votantes?
Boric tendría asegurado del orden de 1,7 millones desde la primaria y Sichel 1,3 millones (sumando Boric y Jadue y Lavín, Desbordes y Briones, respectivamente). Sin embargo, es difícil proyectar el nivel de votación de Provoste porque en las primarias de ayer, sin perjuicio que ganó por lejos a sus adversarios, la cantidad absoluta de votos fue muy baja.
Sin embargo, ello no significa que en las elecciones definitivas de noviembre vaya a alcanzar un nivel bajo de votos.
Muy por el contrario, ha llegado para mover la aguja hacia sus objetivos. Evidentemente jugará un partido con altas probabilidades de éxito, aunque haya perdido terreno por la demora en su decisión.
Será una elección muy competitiva en que veremos probablemente una primaria muy peleada entre la derecha, la izquierda y el centro.
Habrá que ver cómo se reconfigurarán las preferencias en estos días, pero lo claro es que la irrupción de Provoste se traducirá en pérdidas importantes de votantes para Boric y Sichel.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U de Chile
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