A través de un lenguaje audiovisual poético y testimonial, Rodo Miranda construye un relato que entrelaza la voz de, familiares de víctimas de Pisagua, testigos e imágenes reales del momento del hallazgo captadas por el camarógrafo Fernando Muñoz Marinkovic, devolviendo humanidad a las historias que por años fueron silenciadas.
La pieza artística está nominada actualmente en el festival nacional de cine de Rengo, y en los festivales internacional BARCIFF de Barcelona y Festival FNICC de Catamarca a la categoría “Mejor Documental”.
Recientemente, el destacado crítico de cine y conductor del programa “Séptimo Vicio”, Gonzalo Frías, destacó la obra recomendándola para su visionado reconociéndola como una pieza audiovisual imprescindible para comprender en parte la historia reciente del norte de Chile y la fuerza del arte comprometido con los derechos humanos.
“La Flor, la Bota y el Número 73” fue financiada por la seremi de las culturas las artes y el patrimonio en su programa cultura, memoria y derechos humanos, en un trabajo realizado con la mesa regional de ddhh bajo la dirección de Rodo Miranda, con el apoyo del Colectivo La Minga, equipo que ha consolidado un trabajo de creación escénica importante en la región y en torno a la memoria y la identidad del territorio de Tarapacá.
Acompañado por el camarógrafo y productor Rafael Rodríguez Parra, que en conjunto lograron obtener inéditas imágenes de noche de la cárcel de Pisagua y otras locaciones, aportando así al lenguaje poético que se propone en las escenas de transición de cada capítulo del documental.
“Quisimos filmar en distintas locaciones bajo la noche de Pisagua, y aun que fue complejo obtener esas imágenes, se hicieron los esfuerzos necesarios, porque van con la propuesta estética y narrativa del documental”.
Colectivo La Minga agradece a Jorge Mandiola y su Seremi Sandra Mercado, por la confianza depositada en el trabajo y por encargar la realización de esta delicada y significativa pieza fílmica documental llamada “La Flor, la Bota y el Número 73”.
Este reconocimiento reafirma el compromiso del colectivo con la memoria a través del arte, y con la creación artística como una herramienta sensible y necesaria para mantener viva la historia de nuestra región.








