Una solución miles de kilómetros. El alto consumo energético y de agua, sumado a la fuerte inversión que requieren los centros de datos para sustentar la IA, tiene a los líderes de las grandes tecnológicas evaluando la factibilidad de ponerlos en órbita. Para varios es un camino que solucionaría el mayor problema de la IA. Como sea, por el minuto es más bien una declaración de intención que un hecho concreto.
Google anunció en noviembre que está trabajando en el Proyecto Suncatcher, que tendrá los primeros lanzamientos de prueba en 2027, según publica the New York Times.
Elon Musk dijo recientemente que en cinco años” entrenar IA en el espacio podría ser lo más barato.
Sin nubes. Poner centros de datos en órbita, sin nubes que bloqueen los paneles solares, significa el acceso casi continuo al sol para surtirlos de energía. A eso se suma, según NYT, una menor carga regulatoria y social, a diferencia de los terrestres.
En muchos lugares, publica NYT, existe oposición de las comunidades a la instalación de centros de datos por la cantidad de energía y agua que requieren.
Philip Johnston (de la empresa Starcloud) dijo que el tema ya “no es un debate, va a suceder… la pregunta es cuándo”.
El problema de los costos. La enorme inversión que hoy se requiere para llevar centros de datos al espacio hace inviable la alternativa. Pero esto podría cambiar, dicen los especialistas citados, si bajan de forma sustantiva los costos de los lanzamientos.
Pierre Lionnet, de Eurospace, estimó un costo de traslado de 8.000 dólares por kilo. Y 2.000 dólares por kilo en el caso de la tarifa más barata, que es SpaceX (de Elon Musk).
Un sistema de servidores puede superar 1.000 kilos.
Phil Metzger, de la U. Central Florida y ex integrante de la NASA, estimó que a partir de 200 dólares por kilo “la economía comenzará a tener sentido”.
Reemplazo constante. De acuerdo a las maquetas, los centros de datos orbitales tendrían la apariencia de grandes satélites con servidores al centro y “kilómetros de paneles solares” alrededor. Pero la realidad impone más desafíos.
Johnston dijo que habría que reconstruirlos cada cinco años, por el recambio típico de chips.
El espacio es frío, pero es vacío: para disipar calor se requerirían grandes radiadores, dice The New York Times.








