Para amamantar es fundamental estar en un ambiente adecuado, con personas o redes que te apoyen en este camino, que al principio puede ser estresante, pero a la vez maravilloso y único. Durante la pandemia de COVID-19, se ha puesto de manifiesto las diferentes realidades a las que se enfrenta una madre amamantando en estas particulares condiciones de confinamiento.
Algunas, por ejemplo, pueden realizarlo en un contexto óptimo tanto físico, emocional y humano, con redes fundamentales para la instalación de una lactancia exitosa. Otras madres, por el contrario, al estar separadas de sus redes familiares de apoyo o de padres que deben ausentarse por largos periodos por trabajo, sumadas las múltiples tareas del hogar a las que debe enfrentarse habitualmente, quizás no han podido cumplir con los requerimientos mínimos para amamantar a su hijo (ambiente y apoyo humano).
Vemos muchas realidades, donde día a día se exponen ventajas y desventajas de este confinamiento. Lo interesante de exhibir diferentes realidades es que podemos apreciar lo fundamental que es contar no sólo con la madre, quien será la principal proveedora de la alimentación de su hijo, sino disponer de todos los apoyos, ambiente y redes que se necesiten para garantizar una lactancia exitosa y cumplir así con las recomendaciones internacionales y nacionales de ésta (6 meses lactancia exclusiva como mínimo).
Una vez más se pone de manifiesto que la lactancia materna debe ser un tema de salud pública, donde todos participen, incluido el padre, y por qué no quizás proyectar un postnatal parental obligatorio, no opcional, ni transferible (6 semanas tiempo completo o 12 semanas media jornada actualmente pueden ser transferidas).
Carolina Herrán L.
Académica Escuela Fonoaudiología U. Andrés Bello







