Los principales laboratorios farmacéuticos de los países desarrollados dan por sentado contar ya con las vacunas contra la pandemia del Covid-19. Unos están más cerca del 100% de efectividad, mientras que otros, superan el 90%. Como sea, podemos estar seguros, que muy próximo a fin de año y comienzos del 2021 la humanidad contará con el anhelado remedio que ponga atajo a esta mortal enfermedad mundial.
Los días oscuros comenzarán gradualmente, poco a poco, a disiparse. No será deprisa. La esperanza en la vida, nuevamente volverá en gloria y majestad. Aunque la vida nos trate de mil formas. En Chile, las personas con enfermedades crónicas y de la tercera edad, tendrán que esperar más tiempo, contrario a lo que hará el resto del mundo. Según disposiciones de las autoridades de salud, primero serán vacunados los que se encuentren entre los 18 y 60 años. Solamente, después serán vacunados los que están por arriba de esta edad.
De todas maneras, creo que siempre se continuará con la instalada regla de oro del “autocuidado”. Este virus mortal llegó para quedarse por varias razones bien fundadas. Reitero, razones bien conocidas, nada nuevo bajo el sol.
El control sobre la ciudadanía y la pérdida de libertad, en países con graves problemas sociales, económicos, políticos e institucionales, hace presagiar más hambre, miseria y caos. No resulta fácil, una gobernanza inteligente sobre todo cuando la mayoría de la ciudadanía mandata una nueva Constitución.
Vamos viendo. Los pobres, lo que queda de la clase media y amplios sectores afectados por la inactividad económica, se sienten tan afectados por dos causas. La primera, un modelo económico que naufraga en las profundidades de la concentración de la riqueza y la perversidad de las desigualdades humanas extremas. La segunda; se tiene la plena y más absoluta desconfianza en el poder político. Han capturado al Estado en función de privatizar las ganancias y socializar las pérdidas. Los equilibrios macroeconómicos sostienen el poder de las elites y grupos económicos dueños de nuestras principales riquezas.
Suma y sigue. El excesivo poder del presidencialismo con arrogancia autoritaria quiere imponer a como dé lugar las leyes de amarre que dejó la dictadura cívico militar. Claro cuando las cosas los afectan y sus intereses son tocados, entonces, recurren al anacrónico discurso de los buenos contra los malos, promueven a ciertos profesionales de prestigiadas universidades con el propósito de respaldar “técnicamente” la defensa de su ideologismo ultra capitalista.
En tal sentido, a última hora, el reciente día Jueves 19, el Gobierno mandó un nuevo proyecto del retiro del 10% al Senado, con indicación de discusión inmediata. Entonces, tenemos dos proyectos. El primero, aprobado por la Cámara de Diputados y hora el recién ingresado a la Cámara Alta. Los principales puntos del Ejecutivo en esta materia, son los siguientes: a) No podrán acceder a este retiro quienes tengan remuneraciones superiores a $ 2.900.000. b) El monto máximo de retiro es del orden de los mismos $ 2.900.000 (100 U.F) El proyecto aprobado por la Cámara de Diputados es de 150 U.F. c) El citado proyecto establece un sistema de reintegro de los fondos. d) El retiro pago se haría en dos pagos, con un plazo de sesenta días para el primero y diez más para el segundo pago. e) Por último quienes tengan AVP, primero deben recurrir a este ahorro y después al retiro de las AFP’s .
¿Qué pretende el Presidente Sebastián Piñera con este proyecto? No creo que sea la intención de “apagar el incendio con bencina”. Puedo entender que se pretenda frenar un tercer retiro. Sabido es que la segunda ola del estallido social está más presente que nunca. Basta con solo que se cometa un solo error político y el mismo Presidente Piñera, debería asumir sus responsabilidades políticas. No acudió la primera vez al Tribunal Constitucional por el retiro del primer 10% de los fondos de las AFP’s, por ende, según mi humilde entender, se falto al juramento y/o promesa Constitucional. En este supuesto, entonces, tendríamos a un Presidente que no tiene ética moral para continuar en el cargo por desgobierno constitucional.
Ahora, por otro lado, el hambre, el desempleo, los bajos salarios y la pobreza convergen en un plano de violencia y rebelión de una masa social dispuesta a todo. La limitada atención en salud pública, gente que muere esperando operaciones, listas de espera por años, a ellos se suman el cierre y quiebras de miles de pequeñas y medianas empresas, todo lo cual se conjugan lamentablemente en contra de La Moneda. La realidad de nuestro país es compleja y de sobrevivencia que supera las buenas intenciones de paz y la utopía de bienestar social. Todo lo avanzado hasta el momento por una nueva Constitución, puede ser truncada por las circunstancias concretas del diario vivir, de un momento a otro la rebeldía social será como un tsunami.
Volviendo a lo principal. ¿A quién pertenecen los fondos de las AFP’s? ¿Son propiedad del Gobierno de turno en la Moneda? ¿Corresponde al Tribunal Constitucional expropiar estos fondos a favor del Estado y Privados, bajo so pretexto jurídico de impedir futuras pensiones miserables de vejez? ¿Acaso el actual sistema de pensiones no es un verdadero fraude que acrecentaron las riquezas de los poderosos de Chile? ¡Vamos! Llegó el momento de asumir los costos de un régimen de pensión implementado de espaldas a la ciudadanía. Nadie sacrificaría sus ahorros previsionales, si el Gobierno pusiera el dinero que necesitan con suma urgencia las familias chilenas. ¿No es cierto?
El futuro de las pensiones, es una responsabilidad de toda nuestra sociedad. De los que ganan mucho, ingresos medianos, y otra gran mayoría que ganan muy poco. Entonces, debería ser la participación social, la que debiera primar en los caminos de resolver esta importante materia.
Para mejorar las pensiones y recuperar los fondos retirados, veamos unas iniciativas de ley. Por favor, no hay que ponerse más grave de lo que estamos. Una buena idea sería que los recursos del Royalty fueran a estos fondos de pensiones. Asimismo, la devolución del impuesto a la renta de cada año, por ejemplo, un porcentaje de los 6% fuera solidariamente destinados a estos fondos. ¿Tendríamos pensiones miserables?
Estamos sufriendo la fuerza del mayor temporal, terremoto y catástrofe natural que Chile haya vivido en toda su historia. Téngase presente, los chilenos/as queremos vivir dignamente y en paz… nmonijalba@gmail.com
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