Señor Director: Se acerca un fin de semana que invita a la pausa, pero que lamentablemente sigue siendo escenario de decisiones imprudentes. Como industria, debemos ser claros: el problema de fondo no es solo legal, es cultural.
Nuestra radiografía de consumo más reciente revela una tendencia preocupante: el temor a la fiscalización sigue creciendo por encima de la conciencia vial. Hoy, el 57% de los conductores declara que su principal miedo al manejar con alcohol es ser detenido por Carabineros, relegando a un segundo plano el causar daños o la muerte a terceros.
Más grave aún es la percepción de impunidad moral: el 76% de los encuestados cree que, tras provocar un accidente en estado de ebriedad, el conductor intentará fugarse en lugar de asumir su responsabilidad. Esta cifra evidencia una fractura en el respeto básico por la vida del otro.
Beber es incompatible con el volante. Para esta Semana Santa, la invitación es a demostrar madurez: la única conducta aceptable es #ConductoresNiUnaGota. No por miedo a la multa, sino por convicción.







