Señor Director: Ya veo que con los años aparecerá una información que dará cuenta de más de alguien encontrado en un espacio terrestre que nadie sabía que existía y dirá: “¿De qué pandemia me hablan?
Algo parecido al japonés Hiro Onoda que se escondió durante 30 años porque no creyó que la Segunda Guerra había terminado hace rato.
Es que siempre hay gente desenchufada con lo que ocurre. Prefieren aislarse. No saber nada de nada. Tal vez tienen razón porque hoy estamos viendo más cosas malas que buenas.
No sé si ustedes vieron un video filmado en Santiago (barrio Lastarria) el viernes pasado, donde hay gente tranquilamente tomando un café en una terraza y entran unos encapuchados y comienzan a botar las mesas y las sillas, atinando los que disfrutaban de un momento de encuentro a pararse y salir raudamente, mientras que los dueños comenzaron a bajar las cortinas del negocio porque si los enfrentan seguro salen perdiendo. Así es hoy el nivel de violencia y agresividad. Entonces, una inmensa mayoría prefiere “morir pollo”, expresión popular más vieja que el hilo negro.
También esto de “morir pollo” lo asume mucha gente porque sabe que si denuncian a alguien, ese “alguien” jamás dedicará su energía a enmendar, reconocer o pagar su error, sino que dedicará todas sus fuerzas y contactos para averiguar quién es el que lo denuncia públicamente para insultarlo, acusarlo, perseguirlo y si es posible perjudicar a toda su parentela. Así ocurre. Por eso muchos prefieren guardar silencio o aislarse. Por supuesto, esta actitud ha llevado al desarrollo de la corrupción. Dios nos ilumine.
Remigia Tapia H.






