Empezando por casa. El primero fue el director técnico del Club Deportes Iquique, Jaime Vera, apodado “El Pillo” en el fútbol nacional.
Vera ya había vivido una situación similar en febrero pasado, cuando toda la hinchada pensaba que debía dejar el plantel a su cargo, pero el presidente del club, Cesare Rossi, dijo: “Confiamos plenamente en él, pero sabemos que no será fácil”. Y aseguró: “Sacará a los dragones celestes del mal momento por el que atraviesan”. Se refería en esa ocasión a otra seguidilla de derrotas.
Y la historia se repitió ayer jueves (24). Después de tres derrotas consecutivas, el entrenador presentó su renuncia y fue aceptada. La hinchada quería su partida hace rato. “Le falta pasión”, se escuchaba. También algunos comentaristas deportivos le tenían los días contados. El viejo clicé, ese que decía tras un triunfo: “Hoy el desayuno con la marraqueta humeante, con mantequilla…”, no se cumplió nunca.
Nobleza obliga, un iquiqueño que sabe todo lo que sucede en el fútbol (en el deporte total, en realidad), había adelantado la partida de Vera.
EN COBRELOA
El otro caso ocurrió en Calama, donde el directorio de Cobrealoa (en la Serie B), aceptó la dimisión de Marco Antonio Figueroa, apodado “El Fantasma”, como se le conoce en el fútbol criollo.
La derrota del equipo loíno con San Felipe que le hizo 2 goles fue el detonante del “polvorazo”, palabra muy conocida en la tierra de sol y cobre.
El ahora comentarista deportivo Marcelo Vega (Francisco Marcelo Vega Cepeda), apodado Toby, había vaticinado a fines de diciembre o comienzos de enero: “El Fantasma Figueroa no termina el año en Cobreloa”.
En ambas instituciones ya se estudia las alternativas para encontrar a los nuevos entrenadores. Hay una larga lista. Ya veremos “como se dan las cosas”.







