Si fuéramos capaces de transportarnos hacia atrás en el tiempo y situarnos en la década de 1890, veríamos en Iquique a una ciudad saliendo de la guerra, un puerto con veleros y vapores y una industria salitrera floreciente. Nada de eso existe hoy, sin embargo, las escuelas de esa época, con cambios menores, siguen igual y los métodos de enseñanza no han cambiado mucho. La pandemia nos da una oportunidad para que la Escuela nunca más sea la misma.
La crisis sanitaria producto de la pandemia del COVID-19, obligó a suspender clases e iniciar una transición forzada hacia una educación no presencial o a distancia. Una de las primeras consecuencias son las desigualdades en el acceso a equipos y conectividad de buena calidad, tanto para docentes como para estudiantes. Son brechas inmorales que deben ser subsanadas por la sociedad en su conjunto.
En Fundación Semilla llevamos 15 años trabajando con jóvenes y estudiando juventudes. En educación nos centramos en las mal llamadas “habilidades blandas” porque tenemos la convicción fruto de la experiencia, nuestros estudios, las investigaciones académicas en prestigiosas universidades y también, por los estudios neurocientíficos, que estas habilidades son determinantes para una vida feliz y para facilitar los procesos de aprendizaje. Estamos expectantes porque, muchas de las reflexiones que hoy se hacen acerca de la educación y que parecen obvias, no lo eran antes de la crisis.
Antes estábamos en un espiral de competencia por transmitir conocimiento y medir resultados. Año tras año se abultaba la cantidad de conocimiento en el Currículum oficial, transformando a la educación en una línea de producción de niñas, niños y jóvenes que fueran capaces de tener un buen desempeño en las evaluaciones de cada asignatura y en las pruebas estandarizadas como el SIMCE, la PSU o la internacional prueba PISA.
La crisis nos ha dejado al descubierto la imposibilidad de cumplir las exigencias del Currículum oficial y es por ello que el Ministerio de Educación, a través de su Unidad de Currículum y Evaluación a emitido las “Orientaciones para la Implementación de la Priorización Curricular en Forma Remota y Presencial”.
Lamentamos que dicho documento comience reafirmando que: “El Currículum vigente se mantiene por decreto y es mandatorio. Por ende, la Priorización no es un nuevo currículum, tiene vigencia hasta finales de 2021”, sin embargo, celebramos que se dé un primer paso en la dirección correcta.
Se reducen los contenidos instando a “avanzar en un primer nivel con una selección de objetivos imprescindibles; es decir, aquellos considerados esenciales para avanzar a nuevos aprendizajes”; y se prioriza lo socioemocional invitando a que logren adquirir aprendizajes para integrarse como sujetos activos frente a los desafíos sociales, y desarrollar aprendizajes integradores para transitar por distintas áreas del conocimiento”.
La pandemia y la educación a distancia nos ha dado la oportunidad de darnos cuenta que es posible reducir contenidos del Currículum y dar más tiempo y atención al desarrollo socioemocional de las comunidades escolares para que la Escuela nunca más sea la misma.
Marcelo Trivelli
Presidente Fundación Semilla







