La memoria es frágil, y a veces nos dejamos influenciar por el resto de opiniones de nuestro entorno que nos cuentan historias tan al detalle que parecen ser ciertas. Pero algo nos dice que no todo es como parece y gracias a las redes sociales podemos armar la historia completa. Contamos con un historial multiplataforma, donde no hay detalle que las redes sociales no guarden. ¿Preparados para mentirle a la nube?
Hablamos del historial para referirnos a todo comentario, opinión, foto o formato que hemos subido en algún momento a las redes sociales, y para los cargos públicos, con todo lo que ha pasado estos últimos cuatro meses, puede ser un arma de doble filo.
Dejando de lado las estrategias para ganar audiencias que en época de elecciones Parisi usó para estar tercero dentro de los candidatos presidenciales, o de que J.A.K buscará una cercanía con los jóvenes mediante Tik Tok, veamos cómo hoy en día el contenido social media es una herramienta potente y masiva para ejercer un juicio u opinión frente a la situación actual de Chile.
El pasado 21 de enero fuimos parte de la presentación de gabinete del Presidente electo, Gabriel Boric, y el nombramiento de los 24 ministros que lo acompañarán durante su mandato. Mientras esto ocurría, cada plataforma digital activó sus mejores funciones para estar al tanto de todo lo que ocurría y entramos al “modo historial”.
En diferentes cuentas de Instagram, en canales de señal abierta y en perfiles de Twitter, ibamos reviviendo el historial digital de cada uno de los 24 ministros nombrados, pero también fuimos testigos de la comparación entre gabinetes, como ocurrió con las fotos del primer gabinete en 1990, donde su totalidad eran hombres versus el de este año, donde 14 de los 24 ministros son mujeres. Este detalle hizo que cada usuario activara durante ese periodo su “Google interno” y comenzara una búsqueda, que admitamos, era más que nada para tener de qué hablar y ser partícipe de un acontecimiento tan importante como fue lo vivido.
Lo interesante fue que cada uno de nosotros aportó a este historial digital político con una pequeña búsqueda y una gran opinión que se transformó en una conversación masiva lineal, donde el cargo o función política fueron irrelevantes cuando la información expuesta era más confidencial y controversial. Sólo con ver las páginas de memes políticos o los hashtag trending topic en Twitter, pudimos ver miles de opiniones llenas de compartidos y likes muchos más altos que un comentario de una persona del mundo político.
Pese a que el historial digital nos entrega una información inmediata, somos nosotros los encargados de limpiar esa información y crear una opinión certera y acorde al contexto, pero el apuro por ser parte del ahora, nos hace jugar una mala pasada, bien lo saben los políticos, que muchas veces han sido víctima de los “Screenshot” o palabras que creen haber dejado en el pasado. Lo que decimos o hacemos va más allá de nuestras acciones, hoy con los diferentes formatos debemos ser cuidadosos con lo que escribimos, pero entrando en política esto sería más fácil si cada candidato o cada cargo público fuese sincero con lo que quiere o con lo que busca, porque de manera contraria, siempre habrá una oposición que sabe ingresar en la nube y revivir el historial digital, que por más que le demos borrar a ese punto de vista que tuvimos hace 5 años y que ya reflexionamos y cambiamos, habrá alguien que ya guardó esa captura en su galería.
Las redes sociales nos muestran una realidad 360; podemos ser cercanos y reconocidos como un Presidente que puede salir a comprar un sandwich y hacer una pausa en un lugar público, o pueden revivir una y otra vez lo poco capacitado que está por diversas acciones realizadas en el pasado.
¿Es el político cuidadoso con lo que dice o hace? o ¿Es hora de que el mundo digital sea visto realmente como una herramienta política de trabajo y no una herramienta para caer bien hoy y darle guardar mañana?
Rigo Bartierra Valdivia
Social Media Manager de Grupo Raya








