Señor Director: Siempre me llama la atención cuando aparecen personajes en los medios dictando cátedra, confundiendo todo con palabras transformadas, llamando problemática a simples problemas.
Otras más, empático, por qué no decir, simplemente: Hay que saber escuchar a los demás, entender sus problemas y emociones; para qué decir macrozonanorte, no es mejor decir simplemente Norte (todos sabemos del tamaño que es); anomia (está de moda) por qué no decir –claramente- que es un estado de desorganización social o un aislamiento del individuo como consecuencia de la falta o la incongruencia de las normas sociales, pero prefieren decir anomia, dejando a medio mundo preguntándose qué es. Y hay otros que están usando deconstruir. ¡Si la vida se trata de construir! Sé que el término se emplea en el terreno de la filosofía y de la teoría literaria con referencia al acto y el resultado de deconstruir, verbo, que procede del vocablo francés déconstruire y que alude a desmontar, a través de un análisis intelectual, una cierta estructura conceptual. Pero, ¡Por favor!
Ya basta de embolinar la perdiz.
Lo peor de todo es que dicen: En tal país no sucede lo que ocurre en “este” país. Señores “este país”, es nuestra tierra, nuestra patria, nuestra tierra natal. Es lo que tenemos y amamos.
Los políticos de todos los colores, de la derecha, la izquierda, el centro, los ultra, los anarquistas, quieren “arreglar” todo, pero si son ellos mismos los que se han encargado de llevar al país a su peor escenario. Y los que votamos por ellos. No hay más culpables. Todo lo confunden con su famosa “ley corta” para todo, Tamaña estupidez. ¿Qué es eso? ¡Por qué no se van a la punta del cerro!
El colmo es que estos políticos tuvieron 30 años para mejorar y no hicieron absolutamente nada.
Y, por favor, pido a los que dictan cátedra en sus diversos ámbitos, como decía, que no nos comparen con Islandia, Finlandia, Nueva Zelandia, Groenlandia, Dinamarca, Noruega ni Suecia. Cuando hablen de esos países primero infórmense bien. Si estos han logrado funcionar económica, educacional y socialmente es porque respetan los acuerdos, las leyes, la palabra y se pagan las multas. Nadie se hace el tonto para evadir las ordenanzas y pagan y de lo contrario, rige la ley y castiga. Además, todos ellos tienen mucho menos habitantes que Chile.
Todo cambiaría en nuestro amado país si se respetara al prójimo (como a ti mismo). Es algo tan simple, pero cuesta un mundo. Estos que nos quieren comparar con Islandia y Groenlandia y otros no tienen idea de los índices altísimos que tienen allá en alcoholismo y suicidios, tantos como acá. Si no hay que comparar, hay que hacer, construir. Señores, si la plata no hace la felicidad. ¡Pónganse a trabajar! Se los dice una vieja de más de 70 años.
El éxito está en el respeto a los principios y valores como la libertad, la propiedad, en el esfuerzo, la dedicación y el trabajo de cada familia sin esperar que el Estado-Gobierno lo de todo. Todo lo demás es humo y nada más.
Rosalía Lourdes Andrade Y.







