Toda la información que disponemos a nivel mundial y local, nos indica que de aquí al año 2050, pasarán muchas cosas relevantes en materia energética, las que impactarán positivamente en nuestra sociedad y economía.
Lo primero es que, así ya se está viendo, las futuras generaciones tendrán una mayor conciencia de que el planeta debe cuidarse con actuaciones que eviten su daño. Si bien es cierto, el cambio climático tiene un proceso natural, esto se ha visto acelerado con la actuación del propio ser humano.
Pasos que evidencian lo anterior, la COP actualmente en desarrollo en España, cuya presidencia está en manos de Chile.
Esto ya se está viendo, de manera incipiente pero concreta, en los establecimientos educacionales, en los cuales poco a poco se han venido desarrollando programas educativos que promueven el uso de energías alternativas no contaminantes y el aprovechamiento de los recursos naturales para vivir de una manera más sustentable.
Lo segundo es que de aquí al año 2050, la gran mayoría de los países del mundo, han definido estrategias que les permitan alcanzar metas ambiciosas pero realistas, de lograr que sus matrices energéticas operen
en un 100% con energías renovables, ya sea en su totalidad con renovables o bien con renovables no convencionales.
Algunas personas o empresas (especialmente aquellas que han vivido una época fósil-dependientes) probablemente ven poco factible estos logros, sin embargo, está a la vuelta de la esquina.
Ya existen todas las tecnologías para lograrlo, con el correr del tiempo aparecerán otras que exploten de mejor forma otros recursos naturales, inclusive, que aún no los identificamos detalladamente.
También ya existen las tecnologías que permiten que las energías alternativas puedan entregar energía 24/7, debido al desarrollo de los mecanismos y tecnologías de acumulación.
En tercer término, se proyecta que al año 2050, el gigantesco desarrollo de la electro movilidad, provocará que los automóviles que utilizan bencina o diesel, desaparecerán de las calles.
En consecuencia, las refinerías no producirán gasolina, por lo que es muy probable que tengan que cerrar sus plantas y reconvertirse a otros tipos de combustibles.
En esto, por ejemplo, están trabajando la empresa Shell y Toyota, ambos reconvirtiendo sus plantas para prepararse para lo que viene: autos eléctricos, híbridos o de hidrógeno.
De manera incipiente ya se están viendo estos cambios, por lo que en nuestro país también debemos prepararnos para esta gran revolución en el cómo funcionará nuestra sociedad y economía en el futuro.
En especial, porque Chile y nuestra región, tiene algo muy relevante: los recursos naturales apropiados y necesarios para este cambio.
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil U. Chile
Enersa
hcortez@enersa.cl







