Al cumplir cien años desde que inició su camino que permitió el nacimiento de la Fuerza Aérea, hoy, al igual que entonces, vuelve a marcar el comienzo de una nueva etapa.
El Grupo de Aviación N°1 tiene sus raíces en los albores de la aviación militar chilena. En 1913, con la creación de la Escuela de Aeronáutica Militar, Chile dio su primer paso hacia el dominio del aire. Era el inicio de una visión que cambiaría para siempre la defensa nacional.
Trece años después, el 3 de marzo de 1926 mediante Decreto N°120 del Ministerio de Guerra, nació como “Grupo Mixto de Aviación Nº 1”, la primera gran Unidad de vuelo organizada del país con la misión de instruir y entrenar a oficiales destinados a ser pilotos de combate. Este hito marca el inicio de una doctrina aérea nacional estructurada y la base del desarrollo operacional que hoy cumple 100 años.
Bajo el mando del Capitán Armando Castro López, el Grupo comienza su trayectoria desde la Base Aérea El Bosque, estableciendo los primeros procedimientos tácticos y administrativos.
En 1927, una visión estratégica marcó su destino, cuando el Comodoro Arturo Merino Benítez visualizó que el norte era una ubicación estratégica para el país. Fue entonces que las primeras aeronaves surcaron el cielo rumbo a Arica, estableciendo presencia aérea permanente en el extremo norte del país.
Operaron temporalmente desde el aeródromo El Buitre, en Arica, utilizaron una mezcla de aviones de caza, bombardeo y reconocimiento para dar vida a su propósito inicial: los Vickers Wibault, biplanos Vickers Vixen y trimotores Junkers R-42.
En la zona de Alto Hospicio, debido a sus óptimas condiciones de meteorología, firmeza de terreno y conectividad ferroviaria, en 1928 se comenzó a construir las primeras instalaciones de este Grupo, que consistió en un hangar. Con este asentamiento se fortaleció la capacidad aérea en el norte del país, ampliando el alcance defensivo y logístico.
Así, el desierto fue testigo del nacimiento de una identidad, que se transformaría luego en institucional, que tendría por misión la soberanía y forjar el temple de sus aviadores.
Tres años más tarde, en 1930, se creó oficialmente la Fuerza Aérea de Chile. Sin embargo, el Grupo de Aviación N°1 ya había abierto la ruta. Había demostrado que el poder aéreo era estratégico y había sembrado la doctrina, la disciplina y el espíritu que darían forma a la nueva Institución.
Desde sus primeros años, la unidad contó con aeronaves Curtiss Falcon de reconocimiento y bombardeo, cazas Curtiss Hawk y aparatos del Servicio Aeropostal como los Gipsy Moth, contando con plataformas que le permitió desarrollar capacidades operativas variadas. Pocos años después, estos modelos dieron paso a equipos más especializados como los bombarderos Junkers JU-86 y las funciones de instrucción con North American AT-6 Texan, que definieron su rol en la instrucción táctica básica y avanzada de pilotos.
Con el paso de las décadas llegaron nuevos desafíos. En 1945 se formalizó la Escuela de Tiro y Bombardeo, transformándose en 1955 en la Escuela Táctica, reflejando la necesidad de adaptar la instrucción a las doctrinas de combate que emergían tras la Segunda Guerra Mundial.
Después de más de 40 años, debido al socavamiento del suelo salitroso por aguas de desecho y riesgo de derrumbes, se decidió instalar la Base Aérea «Los Cóndores» a 40 km al sur de Iquique, en el sector de Chucumata, en el año 1975.
Ese mismo año se incorporación del material A-37 Dragonfly, marcando el paso de la Unidad a la era del Jet a reacción.
En 1983, la llegada de cinco aeronaves Casa/Enaer A-36 Halcón desde el Grupo de Aviación Nº 4 y la formación de instructores marcaron un hito significativo, que se tradujo en 1985 en la graduación del primer curso táctico de pilotos de combate en esa plataforma. Esta experiencia prolongó la tradición de entrenamiento especializado y consolidó al Grupo como centro de excelencia en formación táctica.
Posteriormente, en 1994, con la llegada de los T-37 desde la Escuela de Aviación, se creó el Curso de Vuelo Avanzado, y en enero de 2004 la unidad recibió los A-36 Toqui, aeronaves de mayor desempeño que se convirtieron en pilar de la instrucción de combate hasta su desactivación en diciembre de 2022, tras volar más de 40.000 horas y formar a más de 260 pilotos de combate en 34 generaciones.
Al finalizar la década de 2000, en 2009, el A-29 Súper Tucano marcó la evolución tecnológica y permanente modernización del Grupo, preparando a quienes hoy operan sistemas de mayor capacidad como el F-16. Actualmente, la Unidad cuenta con aeronaves A-29 Super Tucano dedicados tanto a la instrucción avanzada como a misiones tácticas de apoyo y entrenamiento de combate.
Más allá de cada sistema de armas, ha permanecido intacto el espíritu, la vocación de servicio, la disciplina inquebrantable, la decisión de despegar cada día con un propósito superior.
Actualmente se emplea como «Escuela Táctica de Combate» para instruir teórica y prácticamente a los futuros pilotos de combate de la FACH, bajo la misión de mantener la eficiencia operacional y orientar a los pilotos hacia sistemas de armas avanzados de caza y defensa.
Hoy, el Grupo de Aviación N°1 cumple cien años desde que inició el camino que permitió el nacimiento de la Fuerza Aérea. Y, al igual que entonces, vuelve a marcar el comienzo de una nueva etapa.
Este aniversario no solo es una conmemoración, es el punto de partida hacia el 2030, hacia el Centenario de la Fuerza Aérea de Chile.
Desde el norte, siempre vigilante y firme, sus alas siguen proyectándose hacia el futuro.







