-Con gol de Lanzini y uno anulado, por mano, a Giménez en el descuento, el equipo de Gallardo armó su fiesta en la cancha de Boca.
El VAR cortó de cuajo un grito desaforado, visceral, de desasosiego, de una multitud de Boca enardecida que desahogó sus penas festejando un empate, más por lo que evitaba -una nueva crisis, otro ciclo terminado del DT de turno, la vergüenza de perder ante un River «con suplentes»- más que por lo que el puntito significaba. Era, también, el premio para un equipo que no se rindió, más por el empuje de su gente que por prestaciones propias.
La mano de Milton Giménez (mínima, pero que influye nítidamente en el desarrollo posterior de la jugada) y la correcta decisión posterior de Ramírez completa el peor escenario posible para un ciclo de Diego Martínez que en una semana quedó desplumado de objetivos y de invictos: con Racing en los clásicos, con el CARP en los superclásicos y la frutilla de la paradoja es haber cedido la racha sin derrotas en la Bombonera ante el mismo rival que la inició hace casi un año atrás, nada menos que contra un Gallardo al que ya no le quedan medallas en el pecho para colgarse. River, así, se llevó todo lo que había en la mesa y dejó a su rival en incendio declarado, con un entrenador en default real y a sus jugadores (en este caso Chiquito Romero) peleándose con los hinchas. (Consignado por Olé)
Dato al margen: Un partido que parece una final, es uno más del torneo argentino, donde River Plate está en la novena posición y Boca Junior en la décima de la Tabla de la Liga Profesional, ambos con 21 puntos y a 9 del puntero Vélez. En el campeonato transandino compiten 28 equipos.
River recibirá el martes próximo a Colo Colo por el partido de vuelta de Copa Libertadores.







