Un tema que no ha sido tocado por los medios, sobre todo por la televisión, es lo que está sucediendo con los actuales diamantes donde se practica el béisbol y el softbol en Santiago, específicamente en el Estadio Nacional.
Como todos sabemos se encuentra en proceso el concurso para definir el diseño del futuro Parque de la Ciudadanía, el cual implicará una remodelación importante en la zona del Estadio Nacional. Sin embargo ningún diseño de los que han sido seleccionados contempla nuevos diamantes para la práctica del béisbol y el softbol, algo que no se explica mucho puesto que es el único lugar en Santiago donde se pueden desarrollar estos deportes, lo que afecta directamente a unas 800 personas.
Cuando el actual presidente, Sebastián Piñera, lanzó el proyecto del parque, los temores que venían desde hace algunos años se concretaron: Los diamantes (canchas) no estaban en los proyectos. Esto ha llevado a que la Federación de Béisbol y Softbol de Chile en conjunto con la Asociación Regional Santiago presentaron un recurso de reposición ante el Subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz Tagle, por el que impugnan las Bases del Concurso Público para el diseño del nuevo Parque de la Ciudadanía en el Estadio Nacional, porque a su juicio, con ello Chiledeportes persigue eliminar las actuales instalaciones dedicadas a estas actividades.
Antonia Lehman, una de las arquitectas que estuvo a cargo del diseño de las bases del concurso para el nuevo parque indica que esta disciplina deportiva queda completamente fuera del proyecto: “Efectivamente es así. Se busca que este espacio se abra a la totalidad de la ciudadanía y no quede para el uso de grupos pequeños” (lun.com). Las palabras de esta arquitecta, desde mi punto de vista, denotan un absoluto desconocimiento de lo que hoy sucede con estos deportes. Pese al escaso presupuesto del que dispone la Federación, 10 millones de pesos más financiamiento propio, se las han ingeniado para tener escuelas formativas, además de realizar campeonatos regionales y nacionales.
Cuesta comprender esta segregación en contra de ambas disciplinas pensando en que las actuales canchas se utilizan 6 días por semana. Parece que las autoridades piensan que estas son subutilizadas o casi un peladero. De otra manera no se entiende.
Si el proyecto del parque se lleva a cabo con las bases actuales tanto el béisbol como el softbol detendrían su desarrollo en nuestra ciudad. Para volver a funcionar deberían pasar al menos 2 años, considerando que deberían buscar un nuevo terreno, desarrollar el proyecto, conseguir los fondos y el periodo de construcción, propiamente tal.
Actualmente la Federación busca que se apruebe su propuesta que incluye las canchas necesarias para el desarrollo del béisbol y el softbol dentro del parque, de manera absolutamente integrada. En esto cuentan con el apoyo del Comité Olímpico de Chile, la Federación Internacional de Beisbol (IBAF), la Confederación Panamericana de Béisbol, Federación de Colombia, de San Marino, de Noruega y la Confederación Europea de Béisbol.
Es urgente que se de a conocer este tema de manera másiva. Unas instalaciones que se han mantenido por 30 años no pueden ser olvidadas de un día para otro por un proyecto discriminatorio ante estas disciplinas. ¿Será que 800 deportistas no son una masa crítica para tomarlas en cuenta y escuchar sus propuestas?.
Y, para terminar, cuesta entender por qué se decide hacer un parque en la zona del Estadio Nacional cuando estas deberían ser aprovechadas para el deporte y la construcción de infraestructura que será necesaria tanto para los ODESUR 2014, así como para unos posibles Juegos Panamericanos el 2019. (Fuente El Deportero)
En Iquique sucede una situación similar. Hace bastante tiempo que el béisbol no cuenta con un diamante adecuado. El que había, en pésimas condiciones, comenzó a ser usado para guardar materiales de construcción, vehículos, etc. El béisbol iquiqueño merece un mejor trato. Tener un diamante como el que tiene Tocopilla. Está claro que estamos en tiempos de pandemia, pero las autoridades del deporte deberían estar planificando para contar en un futuro próximo con un diamante de calidad.







