Y continúa el debate de los medidores.
Las compañías quieren, para vender un medidor, que los usuarios les entreguen los antiguos por un mínimo valor.
Si bien es cierto que los medidores tienen variadas ventajas de carácter técnicas, a mi juicio lo que se enfrenta no es un tema técnico, sino que social, en el sentido de que la gente está cansada de sentirse vulnerada.
Sin embargo, en la medida de que estemos “conectados” a la red, de un proveedor de electricidad, o de gas, o de agua, o de lo que sea, tendremos problemas.
En cualquier relación comercial, en general, el proveedor busca maximizar sus beneficios, y el cliente, en la mayoría de las veces se siente vulnerado o que se le presta un mal servicio por lo que paga.
Bajo ese contexto, lo que debe hacer el ciudadano común, es buscar la independencia energética.
Técnica y económicamente ya es posible. Lo hemos dicho en reiteradas oportunidades.
Si el problema es la relación, bueno, se cortará esa relación.
¿Y cómo se hace? Siendo independientes energéticamente. O sea, proveedor de su propia energía.
Tarde o temprano, esto pasará.
Y no hablaremos más de medidores, ni de cortes eléctricos por tormentas, ni por incendios, por apagones, temas que se repiten año a año.
Todo eso pasará a la historia, lo mismo que las centrales termoeléctricas, los cables y los postes. Con ello, de paso, mejorará la estética de varias calles de Iquique.
Pero como lo he dicho en reiteradas oportunidades, la solución a la problemática relación está en nuestras manos. Está en nuestras narices.
Los ciudadanos somos los llamados a resolver ese gran problema, a través de la implementación gradual de sistemas propios, autónomos, administrados por nosotros mismos, mantenidos por sus dueños, y de paso, colaborando con que la quema de combustible disminuya.
(El columnista sugiere leer como autoayuda el libro Autónomos publicado en el sitio web www.enersa.cl)
Hernán Cortez Baldassano
Ingeniero Civil







