Tormenta perfecta para la autonomía
energética
La evolución de la sociedad y sus necesidades cotidianas de energía, ha provocado que hoy tengamos un alto nivel de dependencia de la generación de energía eléctrica para satisfacer nuestros requerimientos en el ámbito productivo, social y comunitario.
El mercado, básicamente, ha funcionado basado en las licitaciones de paquetes eléctricos, los cuales, desde la introducción en nuestro país de las energías renovables, ha permitido que en el futuro cercano los precios de la energía bajen.
Al mismo tiempo, también, han bajado los precios de las tecnologías renovables (solar, eólica, baterías y equipos complementarios), lo que hace que cada día es más barato invertir en la instalación de estos sistemas.
Junto con esta baja de precios, también hay que decir que han mejorado los niveles de seguridad de los sistemas y equipos.
Entonces, hoy, estamos enfrentados a una inmejorable situación, en la cual los precios de distribución disminuirán (no hoy, sino que en unos 6 años más), y los precios de las tecnologías también.
La pregunta que cabe hacer entonces, es ¿estamos en condiciones de incrementar los niveles de autonomía de los consumidores?
La respuesta es categórica: si, estamos en condiciones técnicas y de precios, que nos permiten ser completamente autónomos en nuestros consumos energéticos.
Ha llegado la hora de que la ciudadanía se empodere, generando su propia electricidad.
Hoy, los países y las empresas, avanzan de la mano con las tecnologías renovables imperantes en el diseño e implementación de esquemas descentralizados, es decir, la generación se ubica prácticamente en el mismo lugar del consumo.
De esta forma, desaparece gran parte de los tendidos entre una localidad y otra y, en consecuencia, se reduce prácticamente a cero la posibilidad de que se caiga el suministro en las viviendas y las empresas.
Esto modificará el negocio, la ingeniería, la forma de producir, las tecnologías, el proceso de participación de la ciudadanía frente a estas inversiones, la forma de mantener el equipamiento, en fin, se modificará absolutamente todo.
El cambio antes señalado, está en nuestras manos. En este proceso de transición, los ciudadanos podemos avanzar desde ya, haciendo un aporte real al objetivo particular de tener autonomía y prescindencia de la red. Todo esto se puede conseguir mediante la instalación de sistemas energéticos renovables fotovoltaicos, eólicos, de biomasa u otros, que permitan gradualmente descolgarse de la red.
Las comunidades también pueden acelerar este proceso, organizándose para la construcción de sistemas energéticos renovables, que autoabastezcan su demanda energética, total o parcialmente, mediante el montaje de mini parques o huertas solares, al igual como debiera ocurrir con los poblados o caletas que hoy no disponen de electricidad.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil







