Señor Director: La reciente adquisición de Telefónica Chile por parte de Millicom y NJJ no es un hecho aislado. Refleja un proceso estructural que atraviesa a la industria de las telecomunicaciones en la región y que obliga a revisar supuestos tradicionales del debate regulatorio.
Durante años se asumió que más operadores implican automáticamente mayor competencia. Sin embargo, esa lógica enfrenta hoy límites económicos evidentes. Las telecomunicaciones son una industria intensiva en capital, con ciclos de inversión crecientes asociados a fibra óptica, 5G, data centers y resiliencia de redes. Sin escala financiera y operativa, la sostenibilidad del negocio se debilita y con ello la calidad del servicio.
En varios mercados latinoamericanos operan dos o tres grandes actores nacionales. Chile aún mantiene cuatro, pero la tendencia regional muestra procesos de convergencia. La discusión no debería centrarse en impedir la consolidación, sino en cómo regular adecuadamente para resguardar competencia efectiva e inversión de largo plazo.
La escala no es una amenaza en sí misma. Es una condición para sostener infraestructura digital robusta y competitiva en un entorno tecnológico cada vez más exigente.
Juan Luis Núñez Tissinetti, abogado especialista en telecomunicaciones, regulación y políticas públicas digitales.







