Hasta que llegó el gran día en el que se está votando, en estos momentos, la aprobación o el rechazo de redactar una nueva Constitución para Chile.
Además, respecto de la forma de cómo redactarla.
En la historia de Chile han existido diez textos constitucionales, a saber: 1811, 1812, 1814, 1818, 1822, 1823, 1828, 1833, 1925 y 1980, habiendo sido esta última reformada 31 veces.
En general redactadas por personas o comisiones, entre ellas y sólo por nombrar a algunas: José Miguel Carrera, José Rodríguez Aldea, Juan Egaña, José Miguel Infante, Manuel Gandarillas, Arturo Alessandri y la última vigente por la Comisión Ortúzar.
Sin embargo, hoy es el día más democrático en la historia de nuestro país, porque esta Constitución será escrita por la ciudadanía. Bueno, al menos eso esperamos, porque dependerá de todos los mecanismos que aún faltan por definir, rogando que no termine siendo una prerrogativa de los partidos políticos, debido al mecanismo de elección de los constituyentes.
No obstante lo señalado, me preocupan ciertos temas de expectativas de la ciudadanía, que guardan relación con la generalizada creencia de que el resultado del plebiscito de hoy, resuelve todos los problemas de manera inmediata.
De ganar el apruebo, recién en el mes de abril del año 2021 se elegirán a las personas que redactarán la Nueva Constitución, sea con el mecanismo de Convención Mixta o Constituyente.
Con posterioridad a esa elección comienza el proceso propiamente tal y éste tardará más de un año en su redacción, para luego venir otro plebiscito para su aprobación o rechazo.
Destacar que en este período todo el aparataje del Estado, como corresponde, continúa operando, con sus leyes, reglamentos, funciones y obligaciones y deberes para los ciudadanos.
Lo preocupante es que estaremos dos años en espera de aplicar esta nueva Carta Magna, y todas las leyes, reglamentos y normas que derivarán; esperando también de que los términos y medida de los acuerdos sean todos claros, nítidos y altamente beneficiosos para el país y que destraben los problemas reales de la ciudadanía a los cuales diariamente nos enfrentamos: salud, pensiones, vivienda, educación, abusos, calidad de vida, entre muchos otros que es largo enumerar.
Ojalá se dé así y no tengamos un proceso complejo, enmarañado, lento e impreciso, porque los dos años pueden significar mucho más tiempo para que los beneficios de “esta nueva Constitución” lleguen verdaderamente a beneficio de los ciudadanos.
Importante decir también que todo este proceso se enmarca en un contexto de pandemia y de una caída estrepitosa de la economía, en que la población se ha visto afectada con caídas de ingresos y alto desempleo.
Por eso será muy importante el ordenamiento, el cerrar el proceso rápido, pero de forma provechosa, de alguna forma que se ordene rápido la casa, que retomemos el camino del empleo y de la generación de riqueza, pero lógicamente de la mano con el crecimiento con igualdad, equilibrando la cancha, disminuyendo la desigualdad y logrando que Chile sea un país desarrollado de la mano con la solución a temas simples que todos los ciudadanos de este querido país ansiamos y queremos.
Hernán Cortez Baldassano, Ingeniero Civil
hcortez@enersa.cl
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